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Las Colecciones Aunque el Museo es conocido sobre todo por sus pinturas, las demás colecciones tampoco son nada desdeñables. La más voluminosa es la de dibujos (más de once mil), procedente en su mayoría de los fondos de la Academia. Abarca desde el siglo XVI al XX, sobresaliendo en interés los pertenecientes a los siglos XVI y XVII. Entre ellos los hay de Pedro Machuca, Pablo Schepers, Luca Cambiaso, Polidoro Caravaggio, Federico Zuccaro o Luca Giordano, así como de los valencianos Joan de Joanes, los Ribalta, Pedro Orrente, Jerónimo Jacinto de Espinosa, Esteban March, Juan Antonio Conchillos y Vicente Salvador Gómez. Pertenecientes al siglo XVIII destacan los dibujos de Francisco de Goya, José Vergara, Hipólito Rovira, José Camarón, Luis Antonio Planes, Mariano Salvador Maella y Rafael Esteve Vilella. Del siglo XIX hay obra gráfica de Francisco Domingo Marqués, Ignacio Pinazo Camarlench y Mariano Benlliure.
Mención especial requieren los dibujos de flores y ornatos pertenecientes a la sección de esta especialidad que la Academia de San Carlos había creado en 1778 bajo la dirección de Benito Espinós, y que perduraría hasta 1855; y el conjunto de dibujos y proyectos de arquitectura, procedentes de las actividades de carácter arquitectónico llevadas a cabo por la misma desde 1768 hasta 1846, a las que habría que sumar los realizados por los maestros de obras, retablistas y tallistas, y los estudios de arquitectura.
Otra colección académica es la de grabados, compuesta de ilustraciones xilográficas, calcográficas y litográficas. Cuenta con numerosas planchas de cobre, cinc y tacos xilográficos de los siglos XVII y XVIII, pertenecientes a múltiples estampaciones de tema religioso y popular, así como las firmadas por Baltasar Talamantes, como Las Escalas de la Vida, procedentes de la valenciana imprenta Laborda, cuyos sucesores, la familia Villalba - Barceló hizo generosa entrega al Museo.
Mención especial requiere la colección de estampas calcográficas, que cuenta con abridores de láminas de primer orden, destacando los valencianos de la España ilustrada, como Manuel Monfort, director de esta disciplina en la Academia valenciana, Rafael Esteve, Fernando Selma, Crisóstomo Martínez, Tomás López Enguídanos, Vicente Capilla, José Joaquín Fabregat o Pascual Pedro Molés, y los más recientes Teodoro Blasco Soler, Ricardo Verde y Ernesto Furió entre otros muchos. También hay estampas de Manuel Salvador Carmona, Juan Bernabé Palomino y Francisco de Goya con sus Caprichos. Los grabados extranjeros también son abundantes, sobresaliendo los de Agustín y Aníbal Caracci, Rafael Morghen, Claude Mellan, Gerard Edelinck, Pierre Drevet o Jean Audran; sin embargo es la soberbia colección de estampas de Giovanni Battista Piranesi la que alcanza una mayor importancia, por constar de ochocientas sesenta y siete láminas, recopiladas en diez y seis volúmenes, adquiridos en 1788 por la Academia de San Carlos, con Antichità Romane, Carceri d´Invenzione, Vedute di Roma, y Opere varie di archittettura prospective grotteschi antichita sul gusto de sui Antichi Romani, a las que hay que sumar las diez y seis láminas, también de Piranesi, donadas por el grabador Pascual Pedro Molés.
Tanto la colección de dibujos como de grabados permanecen normalmente guardadas debido a su fragilidad, pues requieren especiales condiciones de temperatura e iluminación. Aparte de consultas puntuales, tan sólo se exhiben en exposiciones temporales.
También es interesante la colección arqueológica formada por alrededor de trescientas obras, algunas realmente significativas. En la actualidad una selección de ellas puede contemplarse en la galería del claustro. Al arte ibérico pertenece el León de Bocairent (siglo IV a. C.). De época romana destacan el gran Mosaico de las nueve Musas, de Moncada; el Mosaico de Severina, procedente de Denia; la Cabeza de Agripina minor (mediados del siglo I. d. C.); la Cabeza de Esculapio, procedente de las excavaciones llevadas a cabo en la calle Gobernador Viejo; la diminuta estatuilla de bronce de Neptuno (siglo IV a. C.), procedente de Denia, o la inscripción de un crismón con el término «Magis», que figura en la parte posterior de un Ara dedicada al emperador Claudio, así como diferentes lápidas, aras, estelas y ánforas. Pieza destacadísima es el Sarcófago paleocristiano tradicionalmente denominado de "San Vicente Mártir", decorado con estrígiles y crismón como emblema triunfal del cristianismo, orlado de corona y cruz con animales simbólicos. Hay también fragmentos con símbolos cristianos y canceles visigodos. Finalmente, del periodo de dominación árabe hay que destacar dos bellísimos capiteles, así como fragmentos con escritura cúfica, lucernas, y yeserías decorativas originarias de Xàtiva.
Procedentes del derribo de antiguas edificaciones valencianas se conservan algunos fragmentos arquitectónicos, como los artesonados del Palacio de Mosen Sorell; la portada del Palacio de los Duques de Mandas de su casa en la calle Avellanas, actualmente visible en los lindes del Museo con los Jardines del Real; el excepcional cortile renacentista del desgraciadamente desaparecido Palacio del Embajador Vich; o los escudos heráldicos procedentes de antiguas casas solariegas valencianas, entre los que destacaría el de los Caspe, obra del escultor José Esteve Bonet, así como varios arcos, capiteles y ventanales que han sido reutilizados como elementos ornamentales de las salas dedicadas al arte gótico.
La escultura, por su parte, está representada por más de quinientas obras pertenecientes a todos los estilos, tendencias y materiales. Llaman la atención, en las salas de arte gótico, las ricamente labradas urnas funerarias, algunas con restos de policromía, y también las tallas del Retablo de la Puridad obra de los Forment. En la sala dedicada al arte renacentista, la bellísima talla estofada de Nuestra Señora del Rosario. En el claustro pueden contemplarse los pétreos Sepulcros de fray Domingo Anadón y fray Juan Mico procedentes del Convento de Santo Domingo de Valencia; y el Retrato de Felipe V, de Leonardo Julio Capuz.
Pertenecientes a las artes menores decorativas o suntuarias (mil doscientas piezas) hay que destacar los abanicos y porcelanas, y la colección de cerrajería y aldabones valencianos, sobresaliendo en este grupo varias cajas fuertes del siglo XVI, y el gótico Sitial del Almudín, procedente de la antigua lonja de contratación del grano.
Pero la colección más importante del Museo la forman las casi tres mil pinturas, que abarcan desde el siglo XIV hasta el XX. En ella están representadas diversas escuelas españolas y extranjeras, con predominio de los artistas valencianos, que merecen por su importancia un comentario aparte. |
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