escut de la catedral

La Catedral de Valencia

Museo

El actual Museo Catedralicio-Diocesano de Valencia tuvo su partida en el "Museo de Antigüedades" o "Museo Diocesano Valentino", que creó el arzobispo Andrés Mayoral en 1761. Este museo estuvo instalado en el Palacio Arzobispal hasta que desapareció durante la invasión francesa en 1812.

El "Museo Arqueológico Diocesano" de Valencia fue constituido a finales de 1922 por iniciativa del cardenal Enrique Reig Casanova, que deseaba reunir las obras dispersas por la diócesis, en una colección sistemáticamente organizada y accesible al público. En un primer momento, el Museo Diocesano continuó en el Palacio de la archidiócesis de la Plaza de la Almoina, contigua a la iglesia metropolitana. Durante la Guerra Civil, el Museo desapareció, y sus piezas se dispersaron o quedaron almacenadas en dependencias de la Catedral.

En 1954, el Cabildo y el Arzobispado crearon el Museo Catedralicio, con el fin de catalogar y exhibir de una manera más racional y accesible que en su emplazamiento original, algunas piezas de destacado valor, de la colección catedralicia. A la vez, pudieron mostrar los materiales de excavación y los elementos arquitectónicos suprimidos en las reformas más recientes de la Catedral.

Hacia 1966, el arzobispo Marcelino Olaechea, dispuso que el Museo Catedralicio pasara a ser también Museo Diocesano, fundiendo ambas instituciones en una sola, en la que se reunieran todas las obras. Para ello se construyó un edificio nuevo, adosado a la Catedral y con acceso único desde el interior de la misma. La sala de orfebrería o "tesoro" ocupa una dependencia de la basílica, aunque está directamente comunicada con el Museo.

Contenido

En la Sala I se exponen, entre otros, el Retablo de San Dionisio y Santa Margarita, atribuido al Maestro de Cabanyes, así como diversos fragmentos de retablos, claves y otros elementos arquitectónicos. También se exponen aquí algunas de las esculturas originales de la Puerta de los Apóstoles, la tabla de San Jaime peregrino, del Maestro de Perea; San Benito, de Jaume Baço, "Jacomart"; la Transfiguración, del Maestro de Bonastre; y, además, otras tablas atribuidas a Reixach, Rodrigo de Osona hijo, y al Maestro de Perea.

El centro de la Sala II está ocupado por una vitrina, en cuyo interior se muestran las figuras de un Nacimiento del siglo XV. Además, destacan en la sala, las siguientes obras: Adoración de los pastores, de Pablo de San Leocadio; San Narciso, de Rodrigo de Osona el Viejo; un relieve de alabastro del siglo XVI dedicado a San Jerónimo; la tabla de los Improperios, y la de San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer, de Vicente Maçip; una predela de la Lamentación de Cristo, de Fernando Yáñez de la Almedina; una Santa Cena, tradicionalmente atribuida a Joan de Joanes; dos cuadros de pequeño formato atribuidos a Goya; el Tránsito de la Virgen, relieve en madera policromada, del último tercio del siglo XV; una arquilla taraceada del siglo XV, con relieves de marfil, de procedencia veneciana; unos excelentes cantorales, del siglo XVII; y dos arcas forradas de cuero repujado, procedentes del ajuar catedralicio, una de ellas con garrafas para el vino de misa.

La Sala III está dedicada a la orfebrería. Son de gran importancia dos portapaces, de mediados del siglo XVII; otro portapaz, de reminiscencias italianas, hecho de plata dorada; la imagen relicario de la Virgen, de principios del siglo XV, también de plata dorada y recientemente atribuida al orfebre valenciano Bartolomé Croylles; y un busto relicario de San Pedro, asimismo de plata. Se exhibe, además, la actual custodia procesional, obra labrada en 1954, por Francisco Pajarón Suay en colaboración con otros orfebres valencianos. En la misma sala, hay tres cuadros atribuidos al pincel de Joan de Joanes.

Guía de Museos de la Comunidad Valenciana
Conselleria de Cultura, Educació i Ciència - València - 1991

El edificioLa Catedral, sede del Arzobispo