UN VICVS ROMANO A LOS PIES DEL PEÑON DE IFACH:
BAÑOS DE LA REINA (CALPE, ALICANTE)
J.M. Abascal, R. Cebrián y F. Sala
1. INTRODUCCIÓN
Juan Manuel Abascal
1.1. ANTECEDENTES Y AGRADECIMIENTOS
Conocido en identificado en la bibliografía desde comienzos del siglo XVII, el enclave de Baños de la Reina constituye un punto clave para entender el funcionamiento del ámbito costero alicantino en época romana.
Los sucesivos e intermitentes hallazgos en el lugar han sido noticia desde el siglo XVII hasta nuestros días, y no pocos investigadores y eruditos han unido su nombre al del yacimiento; unos, con textos escritos bien conocidos en la bibliografía regional; otros, con excavaciones que nunca fraguaron en publicaciones, como es el caso del Padre Belda, figura señera de la arqueología alicantina, que también realizó en el enclave diversas excavaciones.
El despegue urbanístico del litoral de Calpe en la década de 1960 dio pie a los primeros hallazgos fortuitos en el lugar y a las consiguientes excavaciones, llevadas a cabo por D. Manuel Pellicer, y que se pueden considerar los primeros trabajos plenamente científicos en Baños de la Reina.
A aquellas excavaciones, en las que se extrajo el mosaico ya descubierto por Cavanilles en el siglo XVIII y hoy conservado en el Museo Arqueológico Provincial de Alicante, siguieron otras ya en la década de 1980, debidas también a las alteraciones del paisaje costero propiciadas por el crecimiento urbanístico.
Desde entonces hasta hoy se han sucedido los trabajos con algunas interrupciones hasta disponer de un área excavada que podría equivaler casi al 25 ó 30 % del área construida en la Antigüedad; una gran superficie que supera los 5.000 metros cuadrados totales pero que deja aún sin resolver incógnitas que futuros trabajos deberían desvelar.
Las excavaciones en Calpe han sido posibles entre 1988 y 1998 gracias a un decidido apoyo institucional por parte de los sucesivos equipos que han estado al frente de la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat Valenciana y del Excmo. Ayuntamiento de Calpe. Su respaldo administrativo y financiero pero, sobre todo, su apoyo permanente a las excavaciones, son causa directa de que estos trabajos hayan dado resultados satisfactorios.
La realización de las excavaciones ha venido contando en los últimos diez años con la participación desinteresada de multitud de jóvenes, muchos de ellos procedentes del ámbito universitario; de cuyos nombres no es posible dar cuenta aquí, pero vaya para todos ellos nuestro gradecimiento más sincero por su firme contribución. Entre 1996 y 1998 las campañas de verano se han realizado bajo el sistema de Campo de Trabajo del Instituto Valenciano de la Juventud, cuyo apoyo ha sido fundamental para impulsar los trabajos.
En el ámbito científico, esta etapa se ha caracterizado por el respaldo que diversos profesores, becarios y alumnos de las Universidades de Alicante y Valencia han dado a las excavaciones con su asesoramiento, sus consejos y su participación directa; a todos ellos nuestra gratitud.
1.2. SITUACIÓN GEOGRÁFICA
En enclave de Baños de la Reina y su prolongación antigua hasta La Muntanyeta ocupan una zona de la franja litoral existente entre el casco urbano de Calpe (Alicante) y su puerto, a los pies del Peñón de Ifach; mientras el enclave de Baños de la Reina propiamente dicho ocupa una gran extensión construida en la Antigüedad en torno a los 5.000 m², La Muntanyeta apenas alcanza los 500 m² de extensión, por tratarse únicamente del área termal de una de las viviendas, situada en el extremo este de la playa del Boll, donde forma una pequeña cala.
Toda la zona construida en época romana se asienta sobre una formación caliza que constituye el nivel natural de la comarca y que aflora en muchos puntos; esta caliza, conocida en la comarca como "tosca" y como "toba" fuera de ella, forma el apoyo sobre el que durante siglos se fue depositando la arena de aporte eólico que ha formado grandes dunas fósiles litorales.
La facilidad de trabajo de esta caliza, de talla fácil, blanda y disponible en grandes cantidades, ha convertido durante siglos esta zona de la costa en una gigantesca cantera cuyos restos afloran por doquier. Incluso en las zonas excavadas hemos podido encontrar huellas de explotación antes y después de las fases de ocupación, lo que da idea del importante papel que este recurso natural jugó en el desarrollo de la región en la Antigüedad.
Las huellas de estas canteras, en ocasiones perfectamente regulares, forman hoy recintos y escaleras que, en ocasiones, pueden confundirse con evidencias de ocupación humana, por lo que en ocasiones algunos aficionados han querido ver aquí todo tipo de evidencias edilicias, entre las que no ha faltado la existencia de un "teatro".
La explotación trajo consigo también la formación de surcos para la circulación de los carros (carriladas) y la perforación de orificios en los que introducir las palancas en el momento de la extracción. Huellas de todo tipo constituyen hoy un museo al aire libre de gran valor histórico y cultural.
En la fachada costera del enclave romano se encuentran unos depósitos tallados en la roca y parcialmente sumergidos, que constituyen la evidencia de una antigua piscifactoría relacionada con el consumo de pescado fresco, cuando no de la producción de salazones. La imaginación popular, como en toda la costa entre Alicante y Almería, dio en identificar estos depósitos con los "baños de la reina mora", causa inmediata del topónimo del lugar. Al mismo tiempo, la existencia de algunas galerías de desagüe hoy cegadas, que proceden de las zonas construidas, hizo ver a más de uno la existencia de túneles que alcanzarían un misterioso palacio desde el que la "reina mora" llegaría hasta su baño costero; también esta creencia popular forma parte del importante legado cultural del yacimiento.
A unos 300 m. al noreste de Baños de la Reina se sitúan las Salinas, cuya explotación debe remontarse al menos hasta época romana, puesto que la sal era necesaria para la industria de salazones de pescado. En su origen, este espacio fue una pequeña albufera cuya separación del mar ha sido reciente para la explotación industrial de la sal.
1.3. HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN
Tras las excavaciones llevadas a cabo por A.J. Cavanilles en la segunda mitad del siglo XVIII, sobre el lugar conocido como Baños de la Reina en Calpe (Alicante), se realizaron trabajos de urgencia a comienzos de la década de los sesenta a cargo de D. Manuel Pellicer. El motivo de esta primera investigación de la época moderna fue el hallazgo fortuito de unos mosaicos bícromos durante las obras de construcción de las primeras viviendas de veraneo frente a la playa de Calpe. Los trabajos, breves por su propia condición de urgentes en el marco de la actuación urbanística, permitieron ubicar una zona residencial romana junto a la línea de costa, probablemente perteneciente a la misma domus que había localizado Cavanilles. Los mosaicos fueron trasladados al Museo Arqueológico de Alicante y el resto de la documentación fue enviada a Madrid, ya que la actuación se hacía por encargo del Instituto Central de Conservación y Restauración de obras de arte. La documentación de aquellos trabajos se encuentra hoy en paradero desconocido, salvo la parte gráfica que fue enviada para editar una breve noticia en Noticiario Arqueológico Hispánico, que ha sido localizada recientemente en Madrid.
Los trabajos de Pellicer dieron paso a una etapa de algo más de veinte años en la que la atención arqueológica en Calpe se volcó hacia las estructuras ibéricas y medievales situadas en la falda del Peñón de Ifach. Resultado de aquellos trabajos son un buen conjunto de publicaciones; en algunas de ellas se citan tangencialmente los restos romanos conservados en las proximidades del núcleo urbano, pero durante estos veinte años son aficionados a la búsqueda de antigüedades los que visitan con más frecuencia el lugar.
Con motivo de la aprobación del Plan Parcial de Ordenación Urbana 1 de Calpe, diversos miembros y colaboradores del Departamento de Arqueología de la Universidad de Alicante realizaron trabajos arqueológicos en los Baños de la Reina, con la intención de delimitar el área arqueológica y asegurar la preservación de las ruinas. Tales actuaciones (1986 - 1988) ofrecieron una enorme cantidad de materiales arqueológicos que alberga en la actualidad el Museo Arqueológico Provincial de Alicante. Tras estas excavaciones de urgencia, parte del solar pasó a dominio público y fue convenientemente protegido con una valla, tal y como puede verse en la actualidad.
En la primavera de 1993 las obras de regeneración de la playa del Boll de Calpe rozaron unas estructuras romanas conservadas en el paraje de La Muntanyeta, a escasos metros de donde había excavado Pellicer. Ya desde finales de 1992 habíamos recomendado por escrito a la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana la realización de excavaciones de urgencia en el enclave, que finalmente tuvieron lugar entre el 5 de abril y el 5 de junio de ese año. El resultado de los trabajos fue el descubrimiento de un gran complejo termal probablemente asociado a la zona residencial ya conocida por trabajos anteriores. Estas estructuras están sometidas en la actualidad a un estudio de protección y consolidación por parte de los organismos públicos que tutelan el enclave.
Como resultado de todas las actuaciones descritas, disponemos hoy de un área de más de 300 metros de longitud y algo más de 100 de anchura salpicada de estructuras residenciales, de ocio, instalaciones industriales, etc., que conforman el establecimiento romano no urbano más significativo de la Comunidad Valenciana. El gran volumen de información disponible, tanto en forma gráfica como referida a los materiales extraidos en las excavaciones, permite hoy reconstruir con bastante precisión el paisaje antiguo de este importante enclave costero que no dudamos en considerar un uicus romano.
1.4. EXCAVACIONES 1965 - 1998. CRONOLOGÍA DE LOS TRABAJOS Y EQUIPOS
La primera noticia sobre el enclave se encuentra en a obra de Gaspar de Escolano, que en 1910 (Década primera de la historia de la insigne y coronada ciudad y reyno de Valencia), hace una descripción de los viveros romanos de la costa, y de cómo fue arrancado un mosaico y enviado a Felipe II. Gracias a este autor conocemos que el topónimo Baños de la Reina se remonta por lo menos a su época.
Tras esta primera noticia habrá que esperar hasta el siglo XVIII para volver a encontrar referencias al lugar; en 1797, el botánico A. J. Cavanilles pasó por Baños de la Reina con objeto de completar sus Observaciones sobre el Reyno de Valencia (1797); sorprendido por la riqueza arqueológica del lugar, realizó varias excavaciones en la zona próxima al actual molino o torreón costero, que dieron como resultado el descubrimiento de varias estancias pavimentadas con mosaicos bícromos, en blanco y negro. Los trabajos de Cavanilles quedaron reflejados en su publicación con planos y descripción de los resultados; de aquellas excavaciones no se observa hoy huella alguna en superficie, pues los mosaicos y estructuras fueron cubiertas; sólo uno de los pavimentos sería reencontrado de nuevo en las excavaciones de M. Pellicer.
En el Viatge pintoresc i históric. El País Valencià Illes Balears (1825), A. de Laborde ofreció un dibujo de la parte del yacimiento en que se encuentran los viveros, única referencia visual que hasta mediados de este siglo ha quedado del enclave, y la bibliografía sobre la zona (Madoz 1845-50; Teodoro Llorente 1889 y Sanchís Sivera 1922) se alimentó durante décadas se esas antiguas noticias sin aportar ningún dato nuevo por la ausencia de excavaciones oficiales.
Desde el Museo Arqueológico Provincial de Alicante el P. José Belda practicó alguna excavación en el yacimiento en los años sesenta de este siglo, pero ignoramos el lugar exacto en que tuvieron lugar tales trabajos; la exigua documentación conservada incluye también algunas comunicaciones de vecinos en que le dan cuenta de los hallazgos, y los almacenes del citado Museo albergan una caja de materiales cuya procedencia exacta se ignora, pero que debe poner en relación con una noticia de prensa de la época en que se da cuenta de los trabajos (CARRIÓN 1964).
En la década de los sesenta de nuestro siglo se llevaron a cabo las primeras excavaciones sistemáticas dirigidas por M. Pellicer, con el propósito de salvaguardar un mosaico bícromo de tema vegetal aparecido de forma casual al realizar trabajos de edificación en la zona contigua al molino/torreón; tales trabajos serían pronto publicados y el mosaico trasladado al Museo Arqueológico Provincial de Alicante. Unos años más tarde, desde 1986, se realizaron en el lugar diversos sondeos y excavaciones intentando delimitar bien el yacimiento con motivo de la realización del Plan General de Ordenación Urbana 1 de Calpe.
Estos sondeos de la historia reciente del yacimiento tuvieron lugar ya por debajo de la duna fósil previamente retirada, lo que dio acceso a las estructuras romanas, superados ya los niveles superficiales de uso agrícola del terreno, que durante décadas fue una viña. El primero de estos sondeos estuvo a cargo de Lorenzo Abad Casal, Mª Teresa Flor Tomás y Sonia Gutiérrez Lloret (1986); las siguientes excavaciones fueron dirigidas por Feliciana Sala Sellés (1988), José Luis Simón García (1988) y Joaquim Bolufer Marqués y Pepa Roig Sarrión (1988). Los resultados de tales trabajos de salvamento han sido ya publicados.
La relación pormenorizada de los trabajos es la siguiente:
1965 (Excavación de salvamento)
Dirección: Manuel Pellicer
1986 (Excavación de salvamento)
Dirección: Lorenzo Abad Casal
Equipo: Sonia Gutiérrez Lloret Y Mª Teresa Flor Tomás
1988 (Excavación de salvamento. 29 de febrero al 15 de marzo de 1988)
Dirección: Feliciana Sala Sellés
1988 (Excavación de salvamento. 15 de agosto al 31 de agosto de 1988)
Dirección: José Luis Simón
1988 (Excavación de salvamento. Septiembre y octubre de 1988)
Dirección: P. Roig Sarrión y J. Bolufer Marqués
1993 (Excavación de salvamento. 5 de abril al 5 de junio de 1993)
Coordinación: Juan Manuel Abascal (Universidad de Alicante)
Dirección: Adoración Martínez Carmona
Equipo: Agueda ##, Susana Alemañ Cutillas, Pedro Martínez Mora, David Domínguez, Juan Pérez Casabó, Teresa Mª Llopis García.
Inventario de piezas de calefacción: David Domínguez.
Inventario de mármoles: Susana Alemañ Cutillas y Pedro A. Martínez Mora.
1995 (Excavación ordinaria en zona de titularidad pública. 4 al 9 de septiembre de 1995)
Coordinación y Dirección: Juan Manuel Abascal (Universidad de Alicante)
Equipo: Adoración Martínez, Alicia Pastor, Alvaro Jacobo, Ana Valero, Diego Peña, Encarnación Hernández, Javier Martínez-Pinna, José Antonio Mellado, Pedro Martínez Mora, Susana Alemañ, Juan Pérez Casabó.
Planimetrías: Eduardo López Seguí y José Ramón Ortega.
1996 (Excavación de salvamento, 16 de mayo al 28 de noviembre de 1996)
Coordinación y Dirección: Rosario Cebrián
Planimetrías: Eduardo López Seguí y Alicia Pastor Mira.
Equipo: Raquel Ortega, Julia Pozo y personal contratado.
1996 (Excavación en zona de titularidad pública. 1 al 31 de julio de 1996)
Coordinación y Dirección: Juan Manuel Abascal (Universidad de Alicante)
Equipo técnico: Raquel Ortega, Julia Pozo y Patricia Almiñana.
Planimetrías: Alicia Pastor Mira, Eduardo López Seguí y Mª Dolores Sánchez de Prado.
Equipo: Alvaro Jacobo, José Antonio Mellado, Mónica Cárceles, Encarnación Martínez, Silvestre Navarro y Campo de Trabajo del Instituto Valenciano de la Juventud.
1997 (Excavación de salvamento nº 1. 21 de abril al 12 de mayo de 1997)
Coordinación y Dirección: Julia Pozo.
Equipo: Personal contratado.
1997 (Excavación de salvamento nº 2. 27 de mayo al 27 de junio de 1997)
Coordinación y Dirección: Juan Manuel Abascal, Julia Pozo, Raquel Ortega.
Equipo: Personal contratado.
1997 (Excavación en zona de titularidad pública. 21 de julio al 20 de agosto de 1997)
Coordinación y Dirección: Juan Manuel Abascal, Julia Pozo, Raquel Ortega, Rosario Cebrián
Dibujo: Mª Dolores Sánchez de Prado y equipo de excavación.
Inventarios. Ana Ronda Femenía.
Equipo: Alvaro Jacobo, José Antonio Mellado, Mónica Cárceles, Encarnación Martínez, Silvestre Navarro y Campo de Trabajo del Instituto Valenciano de la Juventud.
1997-1998 (Excavación de salvamento. Diciembre 1997 - abril 1998)
Coordinación y Dirección: Juan Manuel Abascal, Julia Pozo, Raquel Ortega, Alvaro Jacobo
Dibujo: Mª Dolores Sánchez de Prado y equipo de excavación.
Inventarios. Ana Ronda Femenía.
Equipo: José Antonio Mellado (Licenciado) y personal contratado.
1998 (Excavación en zona de titularidad pública. 17 de julio al 31 de agosto de 1998)
Coordinación y Dirección: Rosario Cebrián, Raquel Ortega y Julia Pozo.
Dibujo e inventarios: Equipo de excavación.
Equipo: Mª José Miralles, Alvaro Jacobo, José Antonio Mellado, Julia Sarabia, Mónica Martínez, Mª José Rodríguez Manzaneque (Licenciados) y Campo de Trabajo del Instituto Valenciano de la Juventud.
1.5. VALORACIÓN DEL ENCLAVE Y DE LOS RESULTADOS
En los primeros años del siglo I d.C., dos ciudades costeras en la actual provincia de Alicante accedieron a la categoría de municipios romanos: Lucentum y Dianium. El territorio comprendido entre ambos núcleos, distantes algo más de 80 kilómetros entre sí, quedó dividido desde el punto de vista administrativo entre las dos ciudades, de manera que, con las herramientas propias del derecho romano, cada una de ellas asumió la gestión directa de un área relativamente extensa. Desde el punto de vista peninsular, todo este territorio pertenecía entonces al conuentus Carthaginensis de la prouincia Hispania citerior.
El Peñón de Ifach y sus proximidades habían sido objeto ya en aquellos años de intervenciones urbanísticas de escasa importancia, seguramente justificadas por las posibilidades que este promontorio ofrecía para la vigilancia costera; la bahía de Calpe, al abrigo de la roca, era al mismo tiempo un puerto seguro.
En algún momento entre los años 73 y 74 d.C. un tercer municipio, situado en las proximidades de Villajoyosa, recibió el reconocimiento de Roma como tal. El nuevo reparto del territorio debió menguar el área adscrita a Lucentum y Dianium, aunque el área controlada por esta última ciudad debió seguir siendo significativa, como lo demuestra el hecho de que el registro onomástico de casi toda la Marina Alta y del sur de La Safor se corresponda con el de la propia ciudad. Con toda probabilidad, Calpe y su comarca continuaron en aquellos años bajo la dependencia administrativa de Dianium.
El territorio de Dianium, en gran parte costero y fértil tanto en sus posibilidades agrícolas como en recursos pesqueros, a partir del siglo I d.C. vio crecer partidas rurales, explotaciones agrícolas familiares, pequeñas aldeas de pescadores, etc., de lo que son testimonios muchas de las mal llamadas uillae que se encuentran desde Oliva a Altea.
Estas pequeñas fincas o enclaves costeros proporcionaban recursos a grupos humanos de proporciones muy desiguales y con un régimen económico diferente. Para definirlas podemos emplear , además del concepto de uilla, que sólo tendría sentido en algunos casos de propiedad individual, dos términos que el derecho romano contempla y que tienen un amplio eco en el registro epigráfico de todo el occidente romano: uicus y pagus.
Lo más probable es que a fines del siglo I o comienzos del II d.C. se estableciera en el solar de lo que hoy se denominan Baños de la Reina una primera vivienda de emplazamiento costero, bien orientada, que fue creciendo poco a poco, dotándose de estructuras termales anejas y viendo instalarse a su alrededor otras viviendas. Este lugar aseguraría su subsistencia con los recursos agrícolas de los alrededores y con la construcción de unos viveros de pescado en la roca que acabarían dando nombre al lugar.
Al occidente de esta primera edificación se construirían nuevos edificios para albergar a otros grupos familiares y por fin en el paraje conocido como La Muntanyeta se acabaría construyendo un conjunto termal capaz de dar servicio a un colectivo más o menos importante.
De esta manera se fue formando un caserío constituido por varios núcleos residenciales con zonas de servicio y obtención de recursos en su periferia, que constituye lo que hemos dado en llamar uicus. La vida de este enclave está probada hasta el siglo VII d.C. por los hallazgos de las últimas excavaciones.
Con diez años de excavaciones sistemáticas a nuestras espaldas, Baños de la Reina comienza a ser entendido en parte de su extensión. Si en las primeras excavaciones se hablaba de una vivienda, cuy conexión con los restos exhumados por Cavanilles era discutible, hoy en día podemos hablar de, al menos, tres conjuntos edificados distintos -quizá cuatro- no exactamente contemporáneos.
Con la información ahora disponible, podemos decir que una de las primeras construcciones del solar debió ser el edificio situado bajo el mosaico circular excavado en 1996. En una de las tumbas que rompían aquel mosaico pudimos ver el cimiento de un muro de considerables proporciones que pasa por debajo del ahora excavado, y que debe datarse necesariamente en época altoimperial. De sus dimensiones o función nada sabemos, pues sólo disponemos de esta pequeña pista; sin embargo, baste recordar que las que hemos dado en llamar termas orientales, situadas al sur de este edificio y conectadas con él, poseen una estructura que, en términos edilicios y de organización, podrían encajar con aquel primer edificio, aunque su colmatación ofrezca evidencias ya de época tardorromana.
Otra estructura antigua es la vivienda del peristilo, excavada en el invierno de 1997 - 1998 y situada junto al torreón costero o Molino del Morelló. Este edificio ha ofrecido, por primera vez en el enclave, conjuntos materiales de cronología claramente altoimperial, incluyendo un vertedero contiguo cuyas evidencias han sido determinantes.
Hasta la fecha se han exhumado dos importantes conjuntos termales de cierta envergadura. El primero apareció en 1993 durante las excavaciones de salvamento en La Muntanyeta, en la playa de poniente de Calpe. Aquella construcción debe ponerse en relación con los descubrimientos de Cavanilles y con las excavaciones de Pellicer en 1965, pues por su proximidad no hay duda de que todas las estructuras citadas pertenecen a un mismo edificio que nunca podremos conocer en su integridad.
El segundo conjunto termal ha pasado los últimos siglos bajo una duna fósil de aporte eólico cuyos cerca de dos metros de potencia ha protegido en gran parte los restos romanos. Este conjunto, las termas orientales, fue descubierto en los trabajos de urgencia de 1988, y reexcavado en aquellas tres campañas y en las de 1995, 1996, 1997 y 1998, pues la gran potencia de alguno de sus rellenos ha obligado a organizar el trabajo por estancias.
Hoy sabemos que este edificio conoció bastantes modificaciones a lo largo de su existencia y que estaba comunicado con el cercano edificio residencial excavado en 1996. Dispuso de, al menos dos hornos, y una de sus habitaciones estuvo pavimentada con un mosaico geométrico blanquinegro que constituyó la referencia visual del enclave hasta fechas recientes.
Junto al Molino del Morelló hubo también un edificio tardorromano de estructura apenas conservada, en el que un hogar y un horno dan una cierta idea de las cotas de circulación; sus muros, de pobre mampostería sin trabar, apenas han resistido el paso de los siglos y, antes de ser cubiertos por la arena, ya estaban prácticamente arrasados.
La pregunta continua sobre el abastecimiento de agua del enclave ha tenido respuesta en la primavera de 1998, cuando una excavación rutinaria sobre la zona más cercana al paseo marítimo pudo al descubierto la caja de la noria y las galerías de alimentación de agua que abastecían probablemente a toda la zona edificada. De la noria sólo aparecieron algunos palos caidos en el fondo de la caja, pero junto a ellos tuvimos la suerte de encontrar una zapatilla de esparto, huesos de frutas, palos de poda de árboles, etc., cuya restauración aclarará algo sobre el funcionamiento económico del conjunto.
En todas las campañas hasta la fecha se han podido documentar enterramientos en inhumación, asociados en ocasiones a los últimos momentos de ocupación del enclave. Sólo ocasionalmente estas tumbas han ofrecido ajuar, siempre posterior a fines del siglo IV d.C.; sin embargo, hoy parece posible aceptar que estos enterramientos no constituyen el último momento de la historia del solar, como pudimos pensar hace unos años. Por el contrario, en la excavación de 1996 pudo demostrarse que sobre algunas de estas tumbas pasaban muros que aprovechaban los enterramientos cubiertos con lajas para cimentar edificios posteriores.
No siempre ha sido el tiempo el causante del deterioro en que han aparecido muchas de las estructuras. Toda la zona costera, por su protagonismo continuo como cantera en la historia de la comarca, ha sido sometida a un expolio constante desde la Antigüedad. Se han podido documentar canteras anteriores a las construcciones romanas, así como posteriores. Junto a ellas, todas las construcciones abandonadas fueron saqueadas de forma permanente, arrancando sillares y piedras de mediano tamaño allá donde aparecían, de forma que de algunos muros sólo hemos podido documentar las cajas de cimentación rellenas ya de arena por su exposición a la intemperie tras la acción de los buscadores de piedra.
Que el yacimiento ha seguido vivo y que también esta parte de su historia debe valorarse es incuestionable desde un punto de vista cultural; en términos arqueológicos estos expolios han creado continuas inversiones estratigráficas y remoción de áreas de las que hoy no podemos reconstruir su historia.
En una valoración de los años transcurridos desde 1988 debemos decir que aún queda mucha tarea por hacer, y que de Baños de la Reina empezamos a conocer ahora su verdadera importancia. Subsisten aún zonas del enclave en las que desconocemos las estructuras que puedan subsistir, y otras ya conocidas pasan por debajo de áreas no excavadas aún. Se puede decir que casi todos los edificios conocidos hasta la fecha precisan aún de nuevos trabajos que completen su planta y precisen las fases de su ocupación. No nos cabe duda de que tales excavaciones se llevarán a cabo en años venideros; en todo caso, los resultados preliminares que aquí se presentan constituyen un primer paso para tomar en consideración Baños de la Reina como uno de los grandes conjuntos de época romana de la Comunidad Valenciana y de la costa mediterránea de la antigua Hispania Citerior.
1.6. BIBLIOGRAFÍA SOBRE LOS TRABAJOS EN EL LUGAR Y SU ENTORNO
1610 (1879, reed. 1980). G. Escolano, Décadas de la insigne y coronada ciudad y reyno de Valencia.
1795 y 1797: A.J. Cavanilles, Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, Madrid 1795 y 1797, libro 4º, pp. 226 - 232.
1825: A. de Laborde, Viatge pintoresc i històric. El País Valencià i les illes Balears, Montserrat 1975 (reed.).
1922: J. Sanchís Sivera, Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de la Diócesis de Valencia, Valencia 1922, p. 163.
1928: F. Martínez Martínez, F., "Hemeroskopeion e Ifach", BRAH 92, 1928, pp. 752 - 775.
1964 - 1965: M. Pellicer, "Excavaciones en el yacimiento romano de los Baños de la Reina (Calpe)", Noticiario Arqueológico Hispánico 8 - 9, 1964 - 65, pp. 172 - 176.
1973: C. Aranegui, "Materiales arqueológicos del Peñón de Ifac (Calpe)", PLAV 9, 1973, pp. 51 ss.
1977: C. Aranegui, "Introducción a la problemática de las imitaciones de cerámica de barniz negro en el Peñón de Ifach (Calpe)", Revista del Instituto de Estudios Alicantinos 22, 1977, pp. 51 - 59.
1980: C. Aranegui y A. Bazzana, "Vestiges de structures defensives d'époque romaine tardive et d'époque musulmane au Peñon d'Ifac (Calpe, province d'Alicante)", MCV 16, 1980, pp. 421 ss.
1990: L. Abad et alii, "Els Banys de la Reina, Calp (La Marina Alta)", Excavacions arqueològiques de salvament a la Comunitat Valenciana 1984 - 1988, vol. II: Intervencions rurals, Valencia 1990, pp. 34 ss.
1990: F. Sala, "Els Banys de la Reina, Calp (La Marina Alta)", Excavacions arqueològiques de salvament a la Comunitat Valenciana 1984 - 1988, vol. II: Intervencions rurals, Valencia 1990, pp. 36 - 38.
1990: J.L. Simón, "Els Banys de la Reina, Calp (La Marina Alta)", Excavacions arqueològiques de salvament a la Comunitat Valenciana 1984 - 1988, vol. II: Intervencions rurals, Valencia 1990, pp. 39 -48.
1990: P. Roig y J. Bolufer, "Els Banys de la Reina, Calp (La Marina Alta)", Excavacions arqueològiques de salvament a la Comunitat Valenciana 1984 - 1988, vol. II: Intervencions rurals, Valencia 1990, pp. 43 - 46.
1991: L. Abad y J.M. Abascal, Textos para la historia de Alicante. Historia Antigua, Alicante 1991, p. 50.
1997: B. Martí Oliver, "Les estampes de l'Antiguitat en les Observaciones d'A.J. Cavanilles", Cuadernos de Geografía [Valencia] 62, 1997, pp. 485 - 507.
El conjunto de informes de excavaciones que aparecen en las páginas que siguen comprende las primeras valoraciones que los diferentes equipos han hecho de sus trabajos en el yacimiento.
En ningún caso tienen carácter definitivo, pues el ingente volumen de material y la complejidad de las estructuras exhumadas requiere aún un tiempo de estudio que equipos individualizados están llevando a cabo sobre cada uno de los resultados de las excavaciones.
La interpretación edilicia del lugar está pendiente de completar las excavaciones de algunos sectores y de "unir" algunas áreas ya excavadas que actualmente carecen de contexto.
Del mismo modo, la datación se apoya en las estimaciones directas ofrecidas por el material más significativo, aunque queda aún un largo camino para individualizar las diferentes fases y situar con precisión los momentos iniciales y finales de la construcción. Todas las estimaciones de cronología se deben a la inestimable ayuda de A.Mª Ronda, que ha corrido con la penosa tarea de clasificar el material cerámico más significativo para que cada equipo pudiera ofrecer una primera valoración de sus trabajos.
La necesaria brevedad y prudencia de unos informes previos ha obligado a dejar para un estudio posterior los interesantísimos temas que la excavación ha ido suscitando. Basta recordar aquí la existencia del gran mosaico circular excavado en 1996, con paralelos evidentes en los conjuntos de Rabaçal, Palazzo Pignano y Valdetorres de Jarama; el conjunto termal oriental sobre el que se ha actuado desde 1986 plantea problemas de interpretación apasionantes y constituye un ejemplo clave para las estructuras de este tipo en el área valenciana; en la parcela contigua al paseo disponemos de una noria con sus accesos subterráneos y las balsas de almacenamiento, que merece un estudio detallado, etc.
Por lo mismo, en el enclave se encuentran unidades estratigráficas que asocian en volumen significativo las cerámicas de importación africanas con las últimas producciones gálicas mal llamadas "paleocristianas"; de su estudio se desprenderán pronto interesantes consideraciones sobre la cronología de estos últimos materiales. Otro tanto se puede decir de la presencia en algunos conjuntos excavados de variedades de sigillata poco corrientes en estos contextos litorales, como la terra sigillata africana B o las importantes cantidades de Lucente. No menos valor tienen las piezas modeladas a mano o a torno lento, que aparecen aquí asociadas a contextos bien fechados.
Quedarán para la Memoria final las monedas, cuyo volumen alcanza los 200 ejemplares, y la epigrafía menor, con un gran número de grafitos sobre instrumentum domesticum que contiene el registro onomástico de los habitantes del enclave.
De la excavación de 1997 - 1998 procede, además, parte del maderamen de la noria y algunos objetos personales como una zapatilla de esparto; todas estas piezas se encuentran actualmente en restauración y pendientes de estudio.
Por todos estos motivos, salvo en la excavación de 1993 que aparece aquí prácticamente en su forma definitiva, se han omitido referencias bibliográficas obvias, paralelos evidentes para las estructuras y estudio detallado de los mosaicos. La bibliografía que aparece citada al final de este conjunto de textos es únicamente aquella que aparece citada en los respectivos informes, entendiéndose que en ella faltan títulos imprescindibles que sólo aparecerán en el estudio detallado de los trabajos.
ILUSTRACIONES
2. EXCAVACIONES DE SALVAMENTO EN LA MUNTANYETA (ABRIL Y MAYO DE 1993)
Adoración Martínez Carmona.
2.1. INTRODUCCIÓN.
El yacimiento de La Muntanyeta se encuentra situado en el litoral calpino, en la playa del Boll, que queda ubicada entre el pueblo y el Peñón de Ifach; se trata de un pequeño promontorio de unos 4 m. de altura y unos 500 m² de extensión. Geológicamente forma parte de una duna fósil que se extiende por todo el litoral, cuya formación se produjo durante el cuaternario. Este tipo de roca es conocido como "tosca", y resulta muy fácil de trabajar, ya que no presenta gran dureza; como contrapartida hemos de resaltar que es fácilmente deleznable y por lo tanto de escasa duración en tallas originales expuestas a la intemperie.
El entorno del yacimiento ha sufrido grandes cambios con el paso del tiempo; los levantamientos topográficos muestran que el yacimiento está situado en la desembocadura de un curso de agua dulce, que en la actualidad se encuentra totalmente seco, y que discurriría al este del mismo, lo que ha dado lugar a la pequeña cala que existe en estos momentos. Del mismo modo la superficie que actualmente ocupan las salinas cercanas debía de ser mucho mayor. La situación del litoral no parece haber variado mucho; prueba de ello es la existencia de unas balsas cuadrangulares y rectangulares, comunicadas entre sí, y con canales de entrada, que se encuentran talladas en la piedra y cubiertas con el agua del mar, que debían de servir para mantener el pescado fresco, después de haber sido capturado, para posteriormente utilizarlo en la fabricación de salazones. La situación que ocupan estas balsas en la actualidad continua siendo la idónea para los fines con los que fueron construidas.
Por otro lado, no se puede entender este yacimiento como un enclave aislado en la costa de Calpe, sino como un gran uicus, cuyas dimensiones reales nos son desconocidas en la actualidad debido al auge urbanístico que ha sufrido la zona desde los años 60 hasta mediados de la década de los 80 de nuestro siglo. Los únicos restos de este uicus que todavía permanecen son el yacimiento de Baños de la Reina y un torcularium de aceite que se encuentra situado al norte del anterior, a una distancia de tan sólo unos cientos de metros.
La actuación arqueológica fue motivada por la construcción de un espigón, y del camino de acceso a él, asociados con las obras de regeneración de la playa, que afectaron la ladera suroeste del yacimiento.
Estos trabajos afectaron partes importantes de los G(rupo de) U(nidades) 005, 008 y 011, así como a una amplia zona de la que no han quedado ningún tipo de restos visibles. Se pusieron al descubierto un gran número de materiales cerámicos y constructivos, que en su gran mayoría fueron rápidamente expoliados.
El objetivo principal de nuestra excavación fue la salvaguarda de lo que quedaba del yacimiento e intentar, en la medida de lo posible, la identificación tanto de las estructuras destruidas, como la de las que permanecían visibles en la superficie del yacimiento..
Los trabajos de campo tuvieron una duración de dos meses; desde el 5 de abril hasta el 5 de junio del año 1993.
Se practicaron varios cortes rectangulares y dos catas longitudinales, que recibieron una numeración correlativa del 1 al 11. El sistema de recogida de datos fue el método Harris.
2.2. LA EXCAVACIÓN.
2.2.1. Situación de los Cortes (Figura 3).
La excavación se comenzó realizando una cata de 3 x 4 m. en el extremo noreste del yacimiento, donde afloraba parte de un pavimento de opus spicatum; y otra en el extremo sur, en la zona contigua a la afectada por las obras del espigón.
A partir de aquí realizamos dos zanjas para sondear el terreno, y ocho cortes más, hasta completar el área del yacimiento. La situación de los cortes se encuentra reflejada en la Figura 3.
La descripción de las estructuras que viene a continuación se ha realizado en función de los diversos grupos de unidades estratigráficas que han sido establecidos, ya que de esta manera se evitaran las repeticiones innecesarias cuando un mismo G(rupo de) U(nidades) se encuentre en dos cortes diferentes.
2.2.2. G(rupo de) U(nidades) 001.
Corresponde a una estancia tallada en la roca de 6'40 x 6'50 m. de longitud excavada (Figura 4), ya que su extensión continúa hacia el norte. El suelo estaba recubierto con un pavimento de opus spicatum (UE 5007), formado por pequeños ladrillos rectangulares, del que sólo quedan los de la zona más oriental, debajo de los muros y pegados a las paredes.
En el resto de la estancia, con el suelo muy estropeado, aparecen en el nivel del piso y envueltas en arena numerosas piezas que formaban este pavimento (UE 5006); la cama o asiento del mismo estaba formada por una capa de argamasa (UE 5008) sobre la que aún se puede apreciar, en diversos sitios, la impronta del opus spicatum. Bajo ella aparece, en algunas zonas, una capa de regularización de la superficie de la roca o rudus, formada por argamasa y pequeños cantos rodados (UE 5009). En otras zonas la UE 5008 descansa directamente sobre la roca.
Este suelo apareció deteriorado como consecuencia de la realización de un agujero de forma cuadrada (UE 5012) de unos 60 cm. de lado, excavado en la roca, que formaba parte de la cimentación de un tobogán instalado en otros tiempo para la playa, la oquedad se encontraba rellena de arena (UE 5011) que proporcionó abundante material moderno.
Las paredes de este espacio, talladas directamente en la roca, presentan un grueso preparado (UE 5013) de hasta 3 cm. de grosor, sobre el que se aplica un enlucido de estuco pintado a bandas rojas sobre fondo crudo o amarillo (UE 5014).
En un momento posterior se construyó, sobre el pavimento de opus spicatum, un muro de mampuesto trabado con argamasa (UE 5002), que recorre la estancia en dirección E - W, y que la divide en dos; presenta una rotura hacia la mitad de su longitud, realizada hace relativamente poco tiempo, ya que sobre una de las piedras de este muro aparece una mancha circular de pintura plástica de color rojo. Asociado a él y en dirección norte-sur, aparece el inicio de un muro (UE 5025) que presenta las mismas características técnicas que el anterior y que parece haber sido construido a la vez, ya que presentan varias piedras comunes. En estos mismos momentos se construye un muro (UE 5026) con la misma factura que los anteriores, que se adosa a la pared oeste, cambiando la orientación de la estancia; también presenta restos de estuco.
La estratigrafía de esta estancia se encuentra muy alterada y arrasada. Tan sólo se han podido detectar niveles arqueológicos en dos pequeños sectores; cerca de la pared occidental, y en el punto más oriental, precisamente donde se conserva todavía el pavimento. El resto de la estancia se encontraba rellena con arena de playa, que hasta el nivel del suelo ha proporcionado materiales modernos.
Los niveles arqueológicos se componen de un nivel de destrucción de los muros (UE 5003 y 5023) formado por piedras de mediano tamaño, tierra de color marrón medio con abundantes hilillos de cal y pequeños fragmentos de argamasa, y un nivel de uso (UE 5005 y 5024) compuesto por una capa de tierra bastante homogénea de color marrón oscuro de unos 5 cm. de potencia.
2.2.3. G(rupo de) U(nidades) 002.
Se trata de una construcción de 3,24 x 1,58 metros, que por el lado sur se encuentra partida por el muro 5027 perteneciente al G(rupo de) U(nidades) 003. Presenta el siguiente sistema de construcción: primeramente se excavó en la roca una superficie rectangular, a cuyas paredes se adosó un muro de mampuesto de unos 20 cm de grosor que regularizaría la superficie y que rodeaba toda la estructura; sobre él y sobre la roca que forma el suelo aparece un revestimiento de opus signinum, que se encuentra rematado por un cuarto de bocel tanto en las esquinas interiores como en la unión con el suelo. Entre el muro y el opus signinum aparece un preparado formado por argamasa mezclada con ceniza y carbones, lo que le da un color gris oscuro; presenta unos 4 cm. de grosor.
Bajo el nivel superficial presenta la siguiente estratigrafía:
- Capa de derrumbe de los muros formada por piedras de mediano tamaño, tierra de color marrón medio con abundante cal y fragmentos de argamasa (UE 5032).
- Nivel de arena de unos 20 cm. de potencia que proporciona materiales modernos y que interpretamos como un superficial antiguo.
- Estrato formado por una arena limosa de color gris oscuro con abundantes cantos rodados (UE 5033), que presenta una potencia entre 60 y 70 cm.
- Por último, directamente sobre el suelo, una capa de limo de color gris oscuro, de unos 5 cm de grosor (UE 5034).
El hecho de que el derrumbe de los muros se encuentre sobre una capa de arena que proporciona materiales modernos solo se puede explicar si la destrucción de estos se ha producido en una fecha reciente. Según relatos de varios habitantes de Calpe, hasta los años 70 era posible ver en la superficie de La Muntanyeta el alzado de algunos muros antiguos rodeados de vegetación, así como restos de una caseta que había pertenecido a la Guardia Civil del Mar.
2.2.4. G(rupo de) U(nidades) 003.
Se trata de una gran balsa, cuyas dimensiones excavadas son 5 x 4,40 m. Está construida mediante un grueso muro (UE 5027) de opus incertum de unos 60 cm. de grosor en sus lados N y E; en el primero de los casos rompe el G(rupo de) U(nidades) 002, mientras que en el segundo se adosa a la roca tallada. Hacia el oeste, también se adosa a la roca, pero su grosor no supera los 40 cm. En la zona sur aparece un muro de mampostería (UE 5149), con unas dimensiones de 8'40 m. de longitud por 0'60 m. de anchura, que sobresale a ambos lados del G(rupo de) U(nidades). Toda la estructura fue construida de una vez, ya que las piedras que componen el muro intestan en las esquinas. Tanto las paredes como el suelo presentan un revestimiento de opus signinum (UE 5031), y un cuarto de bocel en las esquinas.
Adosados a la pared sur aparecen los restos de 5 escalones (UE 5061), que se encuentran revestidos con el mismo material que el resto de la balsa, y que permitirían el acceso a la misma. Estos se construyeron después de que la estructura estuviera recubierta con el opus signinum, ya que este aparece en la pared en los sitios donde ha desaparecido el escalón.
En la esquina noreste de la balsa aparece un orificio rectangular (UE 5063), que constituye su desagüe y que enlaza con el canal UE 5052.
La balsa presenta una estratigrafía muy alterada, y en la mayoría de su superficie el nivel de arena con materiales modernos cubre directamente el suelo. Apoyados en el segundo escalón de la balsa han aparecido los restos de una antigua instalación de la Guardia Civil, de la que se conservaban los cimientos, el suelo, y parte de su alzado.
Hacia el norte hemos podido detectar unos niveles arqueológicos formados por una capa de arenas de color grisáceo con piedras de mediano tamaño, no muy abundantes (UE 5030), que descansa sobre el suelo de opus signinum de la balsa.
La descripción de las estructuras de este sector se completa con la mención de una serie de canales (UE 5049, 5052 y 5062); el 5052 corresponde al canal de desagüe del G(rupo de) U(nidades) 003, y enlaza con la UE 5063, atravesando el muro 5027. Se encontraba cubierto, como el resto de las estructuras de esta zona, por una capa de arena con mucha cal (UE 5098), de una gran dureza, con una potencia irregular que oscila entre los 2 y los 5 cm. Debajo aparece el canal propiamente dicho, excavado en la roca, con una orientación suroeste - noroeste. Se encontraba relleno de una tierra lodosa muy homogénea, de color marrón grisácea muy oscura (UE 5041). El fondo del canal presentaba una inclinación de pendiente hacia el sur. En las paredes nos encontramos con un rebaje de la roca que serviría para situar la cubrición.
El canal 5049 se encuentra excavado en la roca, que presenta durante 1'60 m una dirección norte-sur, para girar formando un ángulo recto hacia el G(rupo de) U(nidades) 001, en dirección oeste-este. Este canal se encuentra parcialmente cegado por el muro 5027, que cubre longitudinalmente parte del tramo que corre en dirección S - N. Se encontraba relleno en primer lugar por una capa de tierra arcillosa de color marrón oscuro (UE 5035); por debajo aparecía una tierra lodosa de color negruzco (UE 5036), que se extiende por casi todo el canal, exceptuando el extremo oriental, donde aparece una mancha de arcilla rojiza (UE 5037), que parece ser un adobe degradado. Dentro de la UE 5036 aparecieron ladrillos y tégulas, posiblemente pertenecientes a la cubrición del canal. Al retirar esta UE, apareció una capa de lodo más compacta que la anterior (UE 5038). Este canal presenta un reborde que serviría para sujetar la cubrición del mismo (UE 5053).
El canal que acabamos de describir (5052), presenta un canal secundario con una dirección S - N (UE 5062), que continua hasta el perfil norte; se une al anterior en la zona donde éste forma el ángulo recto. En la cabeza del canal ha aparecido una tégula que funcionaría como una compuerta que encauzaría el agua del canal.
Entre los canales 5052 y 5062 aparece en la roca un orificio circular (UE 5099) de unos 14 cm. de diámetro, que se encontraba relleno por una tierra de color gris con abundantes hilillos de cal.
En el espacio que queda entre el canal 5052 y el muro de la balsa del G(rupo de) U(nidades) 002, ya dentro del perfil, apareció un agujero semicircular de unos 70 cm. de diámetro (UE 5060) que se encontraba relleno por una tierra de color gris medio con hilillos de cal, muy compacta , que contiene piedras de mediano tamaño (UE 5058).
2.2.5. G(rupo de) U(nidades) 004.
Nos encontramos ante una estructura rectangular de 5'70 x 3 m. y una altura de 2'20 m., excavada en la roca. Junto a la pared oriental presenta unas escaleras talladas en la misma roca (UE 5122), que continúan por la pared sur. Hacia el oeste se abre con un arco de medio punto construido con ladrillos (UE 5121), que constituye la boca de un horno y que da acceso al G(rupo de) U(nidades) 005.
No hemos podido detectar niveles arqueológicos puros dentro de esta estructura, ya que hasta el nivel del suelo han ido apareciendo materiales modernos. Desde antiguo la estructura ha permanecido en superficie, siendo visible su contorno y el arco, por lo que ha despertado la curiosidad de muchos visitantes; ha sido objeto de múltiples y reiteradas rebuscas, hasta el punto de haberlo vaciado del todo; hemos podido diferenciar los siguientes estratos, que como norma general aparecen muy horizontalizados:
Un primer estrato superficial, UE 5100, formado por arena que presenta una potencia de unos 70 cm. Esta unidad no se encuentra extendida por todo el G(rupo de) U(nidades), sino que hacia el oeste, este estrato había sido retirado antes de que nosotros llegáramos.
Por debajo de él aparece una capa de tierra de color marrón medio, en la que aparecen algunas piedras de mediano tamaño (UE 5101), que se extiende por una superficie similar a la de la UE 5100, y presenta una potencia de unos 30 cm.
Al retirar el estrato anterior hemos podido diferenciar claramente dos capas de tierra; la primera se sitúa hacia el oeste y se extiende hasta unos 3 m. de la boca del horno; está formado por una tierra marrón oscura, mezclada con cenizas y restos de la combustión de basuras modernas (UE 5104); hacia el este, aparece un estrato formado por una tierra de textura homogénea, de color marrón grisácea (UE 5102). Debido a esta circunstancia decidimos hacer un perfil artificial a 3 m. de distancia de la boca del horno, para excavar en primer lugar la UE 5104, y con la esperanza de poder detectar los posibles estratos arqueológicos que pudieran permanecer intactos en la zona este. La UE 5104 presenta entre 80 y 90 cm. de potencia y está formada por una reiterada acumulación de basuras, materia orgánica (algas principalmente), arena y tierra marrón claro, que han sufrido reiteradamente los efectos de la combustión. Debajo aparece, hacia el oeste, la UE 5107, mientras que hacia el este aparece la UE 5108.
La UE 5102 está formado por una tierra de color marrón grisácea con abundantes restos de piedra caliza del lugar disgregada, de unos 30 cm. de potencia. Por debajo aparece un estrato de tierra marrón oscura con matices grises, de textura homogénea (UE 5105), con una potencia que oscila entre los 20 y los 25 cm. de grosor.
Por debajo aparece una capa de tierra marrón, homogénea, de unos 20 cm. de potencia (UE 5106).
La UE 5107 se sitúa en la zona occidental del G(rupo de) U(nidades); está formada por una capa de tierra marrón oscuro heterogénea, con muchos restos de la roca del lugar disgregada. Presenta unos 60 cm. de potencia. Dentro de esta unidad, encima de la roca que forma el suelo del G(rupo de) U(nidades), ha aparecido una moneda, de cinco pesetas, conmemorativa de los campeonatos mundiales de fútbol celebrados en España en el año 1982.
En la zona oriental de la estancia nos encontramos, a la misma altura que la UE 5107, una capa de tierra con las mismas características que la anterior, salvo por el color que presenta, que es un de un tono más claro que la anterior. Presenta una potencia de unos 50 cm. de grosor. También en esta unidad aparecen restos de materiales modernos como plásticos, ladrillos, etc.
2.2.6. G(rupo de) U(nidades) 005.
Se trata de un pequeño horno de planta rectangular, con unas dimensiones máximas de 1'90 x 3'30 m, que cuenta con un pasillo de entrada de 1'80 m. de largo por 1'50 m. de ancho. Se encuentra dividido por un murete central (UE 5119) de 1'50 m. de longitud y 60 cm. de anchura. En la esquina NE se encuentran restos de un pilar (UE 5084) de sección cuadrangular construido con 5 hiladas de ladrillos, y la base de otros dos; para asentar mejor estos últimos se ha tallado la roca de la pared formando un ángulo donde encajarían las esquinas de los dos primeros ladrillos de cada una de las columnillas.
En la pared norte del pasillo de entrada se encuentra adosado un murete de refuerzo construido a base de ladrillos unidos con cal (UE 5120).
La parte superior de la roca que sustenta el arco de entrada del horno ha sido tallada formando una estructura semicircular (UE 5123), en la que todavía quedan restos de un revestimiento de opus signinum.
Este horno se completa con una chimenea (UE 5124), de sección cuadrangular, con unas dimensiones de 60 x 60 cm., que se encuentra situada en el ángulo noreste de la estructura.
La estratigrafía, así como la planta se encuentran muy alterados debido a los trabajos realizados antes y durante la construcción del espigón y el camino de acceso al mismo. Tan sólo se ha conservado intacta la esquina NE del horno; en primer lugar aparece una capa blanquecina formada por piedras y roca disuelta (UE 5112). Debajo aparece una capa de cenizas y carbones (UE 5111), que cubren el nivel de destrucción del muro 5119 (UE 5115). En la UE 5111 se pueden observar varios pilares de ladrillo caídos (UE 5117). Finalmente sobre la roca aparece una capa de argamasa muy descompuesta (UE 5116 y 5118).
2.2.7. G(rupo de) U(nidades) 006.
Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante la estructura más compleja de toda la excavación debido a que, a lo largo de todo el periodo en el que el yacimiento tuvo un determinado uso, sufrió diversas transformaciones que han quedado reflejadas tanto en su estratigrafía, como en la misma estructura. Por esta razón, decidimos no excavarla completamente, sino que dejamos un testigo en esta zona, para poder realizar en el futuro las comprobaciones que se crean necesarias; es el único lugar del yacimiento donde esto se puede efectuar, ya que si exceptuamos una pequeña franja de muy escasa potencia que ha quedado hacia el norte, el resto ha sido totalmente excavado.
En un primer momento se construyó un ámbito rectangular excavado en la roca, de unos 4'60 m de lado, por 1'50 m de profundidad; en la pared sur se abrió un orificio semicircular de unos 90 cm. de diámetro, que pondría en comunicación el G(rupo de) U(nidades) 004 con el G(rupo de) U(nidades) 006. Presenta una hendidura longitudinal que podría haber servido para apoyar algún tipo de cierre de este orificio.
En el G(rupo de) U(nidades) 006 se recubrieron las paredes con un preparado de 25 cm. de grosor (UE 5048), formado por piedras y argamasa, enlucido con opus signinum. Sobre el suelo de roca se colocó un relleno de tierra de color ocre medio (UE 5088), de unos 35 cm. de potencia, y sobre éste un pavimento de opus signinum (UE 5126); parece que el recubrimiento de la pared y el del suelo pertenecen a un mismo momento.
Posteriormente esta estructura se cegó parcialmente con un relleno de piedras, tierra y materiales de construcción (UE 5087) de unos 30 cm. de potencia; sobre él aparece un nuevo pavimento de opus signinum (UE 5125) y se vuelven a recubrir las paredes con este mismo material.
Sobre el pavimento 5125 ha aparecido un estrato de unos 10 cm de potencia, formado por una tierra de color oscuro con abundantes restos de carbones y cenizas (UE 5127), que no ha proporcionado ningún tipo de material.
Posteriormente, a las paredes del sur y del oeste se les adosó un muro de mampostería (UE 5047) de 40 cm. de grosor; el espacio restante se rellenó con una capa de piedras de gran tamaño (UE 5086) y tierra de color marrón claro (UE 5043). Sobre todo ello se colocó un enlosado de piedras irregulares (UE 5046), que deben constituir el preparado (rudus) de un pavimento. En este empedrado se distingue un canalillo (UE 5044) cubierto con ladrillos, que presenta las paredes enlucidas, y que se encuentra relleno con una tierra gris limosa (UE 5045)
Rodeando esta estructura podemos apreciar diversas capas de argamasa (UE 5054), que asientan directamente sobre la roca y que constituyen el basamento de un pavimento. Probablemente, esto mismo existió en su momento sobre el rudus (5046), pero en el momento de la excavación no pudimos detectar ningún resto.
2.2.8. G(rupo de) U(nidades) 007.
Se trata de una estructura excavada en la roca que presenta una forma muy irregular, debido a que sus paredes este y oeste, ambas labradas en la roca, forman varios quiebros en ángulos rectos, que van disminuyendo el espacio según nos acercamos hacia el norte. Por la parte sur se cierra mediante un muro de mampostería (UE 5128), mientras que por el norte lo hace mediante el muro UE 5129. Sus dimensiones máximas son de 3'80 x 2'90 m.
Este G(rupo de) U(nidades) se completa con la existencia de un canal, UE 5130, situado al oeste de la estancia , y que presenta una orientación sur - norte. Sus dimensiones son de 10'40 x 0'60 m. Se encuentra comunicado con la estancia mediante un pasillo, excavado también en la roca, UE 5131.
Por lo que se refiere a la estratigrafía, ha aparecido un primer estrato superficial, formado por una capa de arena de unos 18 cm. de potencia (UE 5163); por debajo aparece una capa de arena con piedras de mediano tamaño, UE 5055, que presenta una potencia de unos 50 cm. de grosor y se apoya directamente sobre el suelo de roca.
El canal UE 5130 se encontraba relleno por una tierra oscura (UE 5095), de muy escasa potencia. Bajo ella apareció una capa de argamasa que se apoya directamente sobre la roca.
2.2.9. G(rupo de) U(nidades) 008.
Se encuentra situado al oeste del G(rupo de) U(nidades) 007. Se trata de un ámbito rectangular excavado en la roca caliza que sirve de base a todo el yacimiento. Hacia el este, se encuentra delimitado por un muro de mampostería (UE 5132), que se encuentra situado sobre un machón de roca labrada, sin ocuparlo completamente, ya que aparece un reborde de entre 20 y 24 cm. de piedra que sobresale por debajo del muro. En la parte norte se delimita mediante tres machones de roca de las mismas características que el anterior, que permiten la existencia de dos pasillos que comunican este G(rupo de) U(nidades) con el G(rupo de) U(nidades) 010; el machón situado más hacia el este presenta sobre él un muro (UE 5133) con las mismas características que el 5132, y que debió ser construido a la vez.
Sobre el suelo de roca de la estancia ha aparecido una serie de columnas de ladrillos de sección cuadrangular (pilae), que se encuentran dispuestas en hiladas. La separación entre las columnas es variable, pero oscila en torno a los 40 cm. La altura máxima conservada de estas columnas es de 5 ladrillos, coincidiendo con la altura del reborde de la roca, por lo que suponemos que esta debía de ser su altura real. Los ladrillos se encuentran unidos entre sí y al suelo por una capa de argamasa.
Por lo que se refiere a la estratigrafía, ha aparecido en primer lugar una capa de arena que proporcionó materiales modernos (UE 5056). Debajo de ella se encontraba en primer lugar una capa de tierra marrón grisáceo (UE 5064) cuyos materiales más característicos son fragmentos de placas de mármol y tubos de calefacción de cerámica de reducidas dimensiones.
Finalmente, sobre el suelo y englobando las columnas de ladrillo, apareció una tierra arcillosa de color rojizo (UE 5067). A la misma altura pero pegado a la pared norte, apreció una franja de tierra de color oscuro, gris negruzco (UE 5068).
2.2.10. G(rupo de) U(nidades) 009.
Se encuentra situado al oeste de los G(rupo de) U(nidades) 003 y 002, y al norte del G(rupo de) U(nidades) 007. Se trata, como veremos más adelante, de un conjunto de estancias que en la actualidad se encuentran totalmente arrasadas.
Nos encontramos ante un espacio rectangular excavado en la roca que presenta dos muretes de ladrillos y adobes (UE 5134 y 5135), que recorren la estancia con una dirección W - E y que tienen unas dimensiones de 1'60 x 0'40 m; presentan restos de un recubrimiento de cal. Ambos muros forman un pasillo que presenta, en su extremo occidental, un orificio oval excavado en la roca (UE 5141), y en el oriental, una estructura triangular (UE 5140) formada por ladrillos, piedras, y trozos de opus signinum reaprovechados.
En la zona NE, apreció una capa de arena muy compactada con cal (UE 5138) que presentaba una forma bastante regular, y cuyas características recordaban en gran manera a la UE 5098 que recubría los canales relacionados con los G(rupo de) U(nidades) 002 y 003. Cubría en parte una estructura ovalada (UE 5137) formada por adobes y ladrillos desechos.
La roca presenta labrados en ella, un conjunto de hasta 16 orificios de pequeñas dimensiones, UE 5139. También hay que resaltar que sobre la roca se pueden distinguir claramente diversas zonas, atendiendo a su coloración, ya que en algunas se puede apreciar un tono gris oscuro propio de lugares que han estado en contacto con el fuego o la combustión, mientras que en otras permanece todavía el color originario de la roca.
La descripción de esta zona se completa con un muro de mampuesto, UE 5142, que se adosa al muro 5129, y se sitúa por encima del muro de ladrillo UE 5134.
Por lo que se refiere a la estratigrafía, de arriba a abajo presenta la siguiente seriación:
- Estrato de arena de aporte eólico de unos 15 cm. de potencia UE 5070.
- Dos niveles de tierra marrón con piedras de mediano tamaño (UE 5071 y 5072), que apenas se diferencian por el tono de la tierra, por lo que hemos decidido unirlos. Su principal característica es la gran cantidad de ladrillos y materiales de construcción que han proporcionado.
- Al retirar los estratos anteriores aparecieron otros dos estratos bien diferenciados; hacia el oeste, una capa de tierra arcillosa anaranjada, UE 5074, que cubría parcialmente una capa de tierra negruzca, UE 5075, que se extendía por debajo de la anterior y hacia el este.
- En la zona norte, separado de los estratos anteriores por un resalte en la roca apareció una capa de tierra gris, UE 5076.
2.2.11. G(rupo de) U(nidades) 010
Nos encontramos ante un gran espacio cuadrangular, con unas dimensiones de 9'40 x 9'80 m, con una prolongación hacia el este de 2'50 x 2'60 m; está situado al oeste del G(rupo de) U(nidades) 009, y al norte del G(rupo de) U(nidades) 008, con la que se comunica mediante dos pasillos entre los machones de roca que las separan.
En la parte norte se encuentra delimitado por los muros 5132, 5133 y 5129; los dos primeros, como ya hemos dicho se encuentran situados sobre machones de roca labrada, mientras que el segundo se coloca sobre el suelo de roca. El muro 5129 presenta restos de un enlucido de cal, y adosados a él se colocan dos muretes de ladrillos, UE 5143 y 5144, que se encuentran unidos y recubiertos por una capa de arcilla rojiza; sobre ellos y sobre lo que queda al descubierto del muro de mampostería se vuelve a colocar una capa de enlucido de cal.
Sobre el suelo de esta estancia aparecen, en la zona NW, restos de un pavimento de cal (UE 5145), que regularizaría el suelo; sobre él, se encuentran las bases de una serie de colmas de ladrillos cuadrangulares (pilae) muy similares a las que aparecían en el G(rupo de) U(nidades) 008. Estas mismas columnas las podemos encontrar también en la parte norte de la estancia. Sobre el derrumbe de estas columnas han aparecido restos de un suelo de argamasa (UE 5146) que tendría un grosor de unos 20 cm.
Esta estancia presentaba muy poca potencia estratigráfica, apareciendo parte del pavimento 5145 en superficie; pese a esto, hemos podido diferenciar los siguiente estratos:
- Nivel superficial formado por una capa de arena, que ha proporcionado materiales modernos.
- Bajo ella nos encontramos con que cerca de las paredes y en la prolongación de la estancia hacia el este aparecía una tierra arcillosa de color rojizo (UE 5077), similar al recubrimiento de arcilla que presentaban los muretes 5143 y 5144; en el resto de la estancia apreció una tierra de color gris oscuro, con abundantes hilillos de cal (UE 5092).
2.2.12. G(rupo de) U(nidades) 011
Se encuentra situada al sur del G(rupo de) U(nidades) 007, y al este del G(rupo de) U(nidades) 008, con la que se comunica mediante un pasillo. Se trata de un ámbito casi cuadrangular excavado en la roca, como el resto de las estancias de este yacimiento. El ángulo sudoeste ha desaparecido.
Hacia el norte se encuentra delimitado por el muro 5128, que se encuentra construido sobre el suelo del G(rupo de) U(nidades) 007, pero que con respecto al suelo del G(rupo de) U(nidades) 011, se encuentra a una altura de unos 67 cm, debido a la diferencia de nivel que existe entre estas dos estancias; por esta razón, si miramos el muro 5128 desde el G(rupo de) U(nidades) 011, veremos que se encuentra situado sobre un recorte de la roca, la cual sobresale por debajo de él formando un reborde de unos 20 cm.
Hacia el oeste, está delimitado por el muro 5132, y hacia el este por una pared de roca de unos 1'35 m de altura, que en la parte superior presenta dos recortes rectangulares.
En el suelo, en la esquina NE, han aparecido restos de un pavimento de cal (UE 5147), de similares características al pavimento 5145, que aparecía en el G(rupo de) U(nidades) 010. Como en el caso anterior, también aquí aparecen sobre él los basamentos de unas columnas de ladrillos similares a las de los G(rupo de) U(nidades) 008 y 010.
Por lo que se refiere a la estratigrafía, aparece en un primer lugar una capa de arena superficial; en la esquina SO, esta arena continúa apareciendo hasta el nivel del suelo, debido sin duda a la acción de un excavador clandestino que actuaba ayudado por un detector de metales; aquí aparecieron dos monedas de Juliano. En todo el yacimiento sólo han aparecido cuatro monedas, y es muy significativo que estas dos hayan aparecido en el mismo sitio, pero a niveles muy diferentes, y en el único sitio removido de toda la estancia.
Posteriormente apareció un estrato de destrucción (UE 5096), formado por una tierra marrón con abundantes piedras de mediano tamaño y restos de argamasa; ha proporcionado gran cantidad de fragmentos de mármol y de tubos de calefacción de cerámica. Este estrato se encuentra situado sobre un suelo de argamasa (UE 5148) de unos 25 cm. de grosor que se encontraba totalmente caído sobre el derrumbe de las columnillas de ladrillo que lo sostenían (UE 5097); este derrumbe se encontraba englobado por una tierra muy homogénea de color gris oscuro.
2.2.13. G(rupo de) U(nidades) 012.
Se encuentra situada entre los G(rupo de) U(nidades) 001 y 003, y el G(rupo de) U(nidades) 006, ocupando la zona centro y este del yacimiento. Se caracteriza por un alto nivel de arrasamiento.
Casi en superficie, bajo un nivel de escasamente 5 cm de arena (UE 5069), han aparecido dos muros que se encuentran a nivel de cimientos; el primero de ellos es semicircular (UE 5150) de mampostería que se une al 5149 que formaba parte del G(rupo de) U(nidades) 003; estos muros debieron de construirse al mismo tiempo, ya que presentan piedras comunes a los dos, y ambos se encuentran cimentados sobre la roca. El segundo de los muros (UE 5151) es bastante más ancho que el anterior, y se une a este por su extremo norte; su forma es recta. Hacia el oeste de estos muros aparece una capa de argamasa (UE 5054) que descansa directamente sobre la roca y que se interpreta como el preparado de un pavimento. Este pavimento se encuentra roto por uno de los cimientos del tobogán de playa que estuvo instalado en La Muntanyeta.
Hacia el este de los muros aparece otra capa de rudus (UE 5152), que se ha depositado sobre una capa de piedras y tierra rojiza (UE 5078) y que descansa directamente sobre la roca. El muro 5151 también está situado sobre este estrato.
Hacia el este en las zonas donde no aparecían restos del pavimento UE 5152, y sobre el estrato 5078 se encontró una tierra de color marrón clara (UE 5078), que envolvía una pequeña estructura (UE 5153), construida mediante piedras y argamasa.
En la zona norte, al exterior de los muros 5149 y 5150, aparecía sobre la roca un estrato de tierra de color oscuro, casi grisáceo (UE 5082).
2.3. LAS ESTRUCTURAS.
Vista la descripción de la excavación realizada anteriormente, lo primero que llama la atención es la existencia de una superposición de estructuras en algunos sectores y diversas refacciones en las mismas. Esto indica que el espacio de La Muntanyeta ha sido utilizado a lo largo del tiempo de diversas maneras, y probablemente para usos muy diferentes.
En este apartado no estudiaremos las diversas estructuras de este siglo que se han encontrado sobre La Muntanyeta, como la caseta de la Guardia Civil del Mar, el tobogán, etc., ya que se considera más interesante el hecho de concentrarse en las antiguas.
El problema básico para interpretar las estructuras es la escasa fiabilidad de las estratigrafías, que en su mayor parte se encuentran totalmente alteradas. Por esto nos tendremos que basar principalmente en las interrelaciones que las mismas estructuras presentan entre sí, y en los datos que aportan. Por ello, la interpretación que sigue es sólo loa más probable, pero no se puede considerar definitiva.
2.3.1. Aspectos constructivos.
2.3.1.1. Trabajo de la roca
Todas las estructuras del yacimiento aprovechan la roca caliza propia del lugar para su cimentación, y como superficie sobre la que asentar los pavimentos. Se trata de una roca caliza, llamada "tosca" por los habitantes del lugar, muy blanda y por lo tanto muy fácil de trabajar. Desde antiguo se viene utilizando en Calpe y en la comarca como material para las construcciones, por lo que a lo largo del litoral y en las inmediaciones del yacimiento nos encontramos con importantes evidencias de antiguas canteras.
En el caso de La Muntanyeta, el empleo de la roca ha sido diferente, ya que esta se utiliza como parte sustentante de las propias estructuras. Para ello, se ha tallado de manera que adquiera la forma de las estancias que contiene, rebajándola hasta la cota que en cada momento es preciso.
En otros casos la roca se deja en resalte para servir de apoyo a los muros como es el caso de los machones que separan los G(rupo de) U(nidades) 008, 010 y 011. En todos estos casos, el muro no ocupa totalmente el machón de roca, sino que deja un espacio variable de unos 18 a 22 cm, entre el final del muro y el final del machón que debió de servir de apoyo, junto a los pilares del hypocaustum, a las suspensurae de cada una de las estancias.
En otros casos se realizan entalles en la roca que servirían de cimientos para los muros; se ha perdido parte del muro 5149 y en su lugar permanece el entalle que le serviría de sustentación. En la parte sur del G(rupo de) U(nidades) 011 también aparecen entalles de este tipo, aunque de una profundidad mayor que el anterior.
Las balsas también se encuentran total [G(rupo de) U(nidades) 006] o parcialmente [G(rupo de) U(nidades) 002 y 003] excavadas en la roca, aunque luego se les adose en el interior un murete de opus incertum recubierto de opus signinum.
En otros casos [UE 5122 del G(rupo de) U(nidades) 004], la roca se recorta para formar unas escaleras, que ponen en contacto una cota de +0'10 cm con otra de - 222 cm. También se han construido chimeneas como la UE 5124 del G(rupo de) U(nidades) 005, y canales de desagüe como los 5049, 5052 y 5062 del G(rupo de) U(nidades) 003.
En el G(rupo de) U(nidades) 001, la roca no sólo sirve como base para colocar un pavimento de opus spicatum, sino que además forma parte de las paredes, estando en el momento de la excavación todavía recubierta con restos de estuco, que aún conservaban parte de los pigmentos que en su día adornarían esta estancia.
Como podemos ver, el uso de la roca fue muy variado. Desgraciadamente, por tratarse de un material tan débil, se encuentra en la actualidad en muy mal estado, con un avanzado grado de erosión, lo que no nos ha permitido hacer ningún tipo de estudio sobre las técnicas y utensilios empleados para su trabajo.
2.3.1.2. Muros
Todos los muros del yacimiento de La Muntanyeta están construidos en opus incertum; se trata de muros construidos con piedras de mediano tamaño trabadas con argamasa. Su anchura oscila entre los 50 cm y los 100 cm.
Existe otro tipo de muros o muretes (5120, 5134, 5135 y 5144) formados por ladrillos trabados con arcilla, como afirma Vitrubio que han de estar los muretes de las termas. Todos los muros se encuentran cimentados sobre la roca del terreno, bien sobre machones tallados de la misma, o bien sobre la superficie que actúa como suelo.
2.3.1.3. Sistemas de calefacción
Como parte del sistema de calefacción hemos encontrado el horno [G(rupo de) U(nidades) 005] al que se accede desde el praefurnium [G(rupo de) U(nidades) 004], mediante una boca formada por dos muretes de ladrillos sobre los que se sustenta un arco de medio punto construido también con ladrillos. La extensión total de este horno es desconocida ya que, en el momento de su excavación, la parte occidental del mismo se encontraba arrasada; sin embargo, es posible pensar que el horno propiamente dicho no fuera más allá del entalle de la roca que delimita el G(rupo de) U(nidades) 005, aunque la longitud total del caldarium fuera como mínimo la misma que ocupa el tepidarium. El resto del espacio debía ser un hypocaustum comunicado con el horno propiamente dicho, y del que recibiría calor.
En la cara norte del horno se ha descubierto lo que parece ser el resto de una chimenea (UE 5124); se encuentra tallada en la roca y su forma es cuadrangular, con unas dimensiones de aproximadamente 60 cm. de lado. Es de suponer que hacia el sur existiera otra chimenea de las mismas condiciones, ya que lo que se conoce del horno es simétrico respecto de un eje E - W, y la cara sur del mismo se encontraba totalmente arañada por las máquinas excavadoras, pudiéndose contemplar en la actualidad las señales dejadas por los dientes de las mismas en esta parte de la roca.
Los hypocausta sobre los que descansan los tepidaria no estuvieron nunca comunicados directamente ni con este horno, ni con ningún otro, ya que al excavarlos, en ninguno de ellos hemos encontrado ningún resto de cenizas ni de restos de combustión; es más, en el hypocaustum de los G(rupo de) U(nidades) 008 y 010 el estrato que aparecía directamente sobre la roca era una capa de arcilla de color rojizo (UE 5067 y 5077), que se interpreta como la propia disolución de los ladrillos. Por lo tanto, estos hypocausta no presentan una función como parte del sistema de calefacción propiamente dicho, sino que su razón de ser es la de servir junto con las cámaras de aire de las paredes (cifra. infra: cámaras de aire), de sistema aislante. Hasta el momento no se conoce de manera exacta como se caldeaban estas estancias, pero conociendo la bonanza del clima, y los potentes aislantes que utilizaron, se puede suponer, como hipótesis de trabajo, que bastaría con emplear algunos braseros para conseguir la temperatura apropiada.
2.3.1.4. Cámaras de aire (Texto: David Domínguez).
En las estancias con suelo de hypocaustum del enclave de La Muntanyeta apareció un apreciable volumen de tubuli, en su mayoría muy fragmentados, que constituyen el mayor conjunto de este tipo de objetos conocidos en las uillae e instalaciones romanas de la Península Ibérica.
La mayor parte de los tubuli conocidos hasta la fecha en Hispania forman parte de concamerationes destinadas a conservar la temperatura de las paredes en las áreas termales y a canalizar la expulsión de los gases de la combustión.
2.3.1.4.1. Posición de los tubuli en la construcción
La importancia del conjunto de tubuli exhumados radica en que son piezas cerámicas huecas destinadas a uniformar la anchura de la cámara de aire parietal, garantizando al mismo tiempo la solidez del muro interior y de su forro de placas de mármol. Aunque los tubos tienen una longitud ligeramente desigual, ésta oscila en un abanico muy reducido de dimensiones, aspecto éste del que nos ocupamos en la correspondiente tipología (vid. infra).
Los tubuli se colocaron originalmente en posición horizontal, tocando con uno de sus extremos la pared y con el otro el ladrillo que servía de pared a la estancia. La posición horizontal de los tubos se aseguraba con una varilla de hierro contenida en su interior, cuyos extremos se clavaban en los puntos citados. Muchos tubuli conservan aún restos de óxido de hierro en su interior, resultado de la degradación de esta pieza antes del derrumbe de la pared. Por añadidura, algunos pequeños fragmentos de estas varillas de hierro han aparecido en estado de deterioro muy avanzado entre los restos de la excavación.
La sospecha de que las huellas de óxido correspondieran a estos pequeños fragmentos metálicos exhumados se confirmó con el correspondiente análisis químico, cuyos resultados fueron los siguientes:
La Muntanyeta (Calpe, Alicante). Tubuli de cámaras. Contenido de los restos de óxido interiores.
|
Elementos |
Muestra 1 |
Muestra 2 |
Muestra 3 |
Muestra 4 |
|
Mg |
1.55 |
1.06 |
1.35 |
1.83 |
|
Al |
2.74 |
1.73 |
2.10 |
3.78 |
|
Si |
6.04 |
3.49 |
4.09 |
7.82 |
|
P |
0.27 |
0.01 |
0.11 |
0.45 |
|
S |
0.16 |
0.09 |
0.31 |
0.63 |
|
Cl |
1.34 |
5.69 |
0.47 |
0.78 |
|
K |
0.46 |
0.34 |
0.62 |
1.49 |
|
Ca |
11.85 |
7.31 |
4.49 |
5.79 |
|
Fe |
75.60 |
80.30 |
86.45 |
77.42 |
La Muntanyeta (Calpe, Alicante). Fragmentos de ejes metálicos.
|
Elementos |
Muestra 1 |
Muestra 2 |
|
Mg |
1.76 |
1.91 |
|
Al |
2.29 |
2.92 |
|
Si |
6.86 |
6.97 |
|
P |
0.62 |
0.61 |
|
S |
0.31 |
0.38 |
|
Cl |
0.77 |
0.33 |
|
K |
0.32 |
0.89 |
|
Ca |
4.13 |
5.69 |
|
Fe |
82.94 |
80.30 |
Los datos expuestos confirman que, como se había establecido en la hipótesis de trabajo, las huellas de óxido que presentaban los tubuli correspondía a huellas de hierro, restos de los ejes que mantenían la posición de las piezas.
Un hecho a resaltar es el reducido diámetro de los ejes metálicos en relación con el diámetro interior de los tubos. Tal diferencia es una precaución del constructor para prevenir el notorio incremento de volumen que experimenta el hierro en los procesos de oxidación, que llega a multiplicar en varias veces sus dimensiones iniciales. Un diámetro mayor de las varillas hubiera provocado la ruptura del tubo en el momento de oxidación.
2.3.1.4.2. Anchura de las cámaras
La mayor parte de los tubuli oscilan entre los 9 y los 11 cm. de longitud, con pocas excepciones. Estas dimensiones corresponden a las de las correspondientes cámaras de aire de las estancias.
Las paredes, no obstante, tienen una anchura superior debido a que deben contabilizarse también las dimensiones de los ladrillos que, en su caso, sirvieran de costado y, también, de forma ocasional, el forro exterior de placas de mármol.
Esto proporciona unas medidas construidas que oscilan entre los 18 y los 22 cm de los que, aproximadamente la mitad, constituyen la correspondiente cámara de aire.
2.3.1.5. Pavimentos
Debido a que las estructuras se encontraron en la mayoría de los casos a nivel de los cimientos, los pavimentos que han sido localizados son muy escasos; no se ha podido localizar ningún resto de los pavimentos que aparecerían sobre las suspensurae.
En el G(rupo de) U(nidades) 001 aparece parte de un pavimento de opus spicatum (UE 5007) que se extiende por parte de la zona oriental de la estancia y por debajo de los muros UE 5002 y 5026. Este pavimento está construido a base de unos ladrillos de arcilla cocida, muy porosos, cuyo color oscila entre el marrón y el rojo. Presentan una forma paralelepipédica cuyas dimensiones se encuentran en torno a los 20 x 8 x 4 cm. Están colocados sobre una fina capa de argamasa que se encuentra situada, en la mayoría de la superficie, directamente sobre la roca; en la parte oriental aparece un rudus de piedras de pequeño tamaño y cantos rodados (UE 5009) que serviría para regularizar el terreno, y sobre él estaría colocado el pavimento. Los ladrillos se encuentran trabados también con argamasa.
En la parte superior del cerrete que forma el yacimiento de La Muntanyeta nos encontramos con que, directamente sobre la roca, se extiende una fina capa de argamasa formada por varias lechadas diferentes (UE 5054), que continúa hacia el este para unirse al pavimento 5152 del G(rupo de) U(nidades) 012; en este sector, la capa de argamasa no se encuentra situada sobre la roca, sino que aparece sobre una capa de rudus (UE 5078), formado por piedras irregulares de mediano tamaño. La capa de argamasa 5054 continuaría hacia el oeste, sobre el preparado 5046 que ciega las balsas del G(rupo de) U(nidades) 006; este preparado está formado por piedras irregulares de pequeño y mediano tamaño unidas con tierra, y cuenta además con un pequeño canal de desagüe (UE 5044). La importancia de este pavimento estriba en que denota que toda la parte superior del cerro (que por otra parte resulta una de las más arrasadas por su posición) es una unidad habitacional, y que se encontraba unida al G(rupo de) U(nidades) 012 mediante un umbral que debía estar situado justo al final del muro de separación entre las dos UE 5151.
En la parte inferior del horno [G(rupo de) U(nidades) 005] apareció una gruesa capa de arcilla de color blanquecino, muy blanda y húmeda, que sólo se conserva en la zona del arco de entrada desde el praefurnium. Vitrubio nos habla del empleo de la arcilla en los hornos y las termas; plantea que el suelo de los hornos e hypocaustum se realice con ladrillos de arcilla amasada con pelo sobre los que se construirán las columnas de ladrillos. En este caso los ladrillos han sido sustituidos directamente por la arcilla.
Por último ha aparecido otro tipo de pavimento sobre el suelo de roca de los hypocausta. Sólo se ha podido constatar en dos puntos muy aislados entre sí; uno en el G(rupo de) U(nidades) 011 donde recibió el número de unidad estratigráfica 5147, y otro en el extremo norte del G(rupo de) U(nidades) 010 donde constituye la UE 5145. En ambos casos se trata de una fina lechada de argamasa, colocada directamente sobre la roca para regularizarla. No podemos asegurar que esta capa se extendiera por poda la superficie de los hypocausta, ya que en las zonas donde sólo se ha conservado la gruesa capa de argamasa que sujetaba al suelo la columnilla de ladrillos, ésta está situada directamente sobre la roca, y no existe ningún tipo de vestigio de la capa de regularización de la que estamos hablando. Una explicación para este fenómeno sería el plantearnos la posibilidad de que primero se realizaran las columnas y luego se colocara la lechada de argamasa por toda la superficie restante; sin embargo esto no parece cierto ya que sobre la superficie 5145 aparecen pellas de argamasa cuya finalidad debía ser la de sujetar el primer ladrillo de las columnas que forman las pilae.
2.3.1.6. Opus signinum
El empleo de este tipo de obra en el yacimiento es muy abundante ya que se emplea para recubrir tanto las balsas de los G(rupo de) U(nidades) 002, 003, y 006, como el álveo del G(rupo de) U(nidades) 005; pero no en todos los casos, la técnica empleada para su aplicación es la misma.
En los G(rupo de) U(nidades) 002 y 003, como hemos visto más arriba, se talla la roca para conseguir la cavidad donde estarán albergadas las balsas, y a esta pared se les adosan unos muretes de mampuesto. Sobre ellos se aplica una primera capa de opus signinum, de unos dos cm. de espesor, compuesta de argamasa con trozos de cerámica machacada y una abundante proporción de cenizas por lo adquiere un característico tono grisáceo; esta capa, que serviría de aislante, no presenta en la actualidad un alto grado de dureza, siendo fácilmente deleznable. Sobre ella se aplica una segunda capa, compuesta por argamasa y cerámica machacada, esta vez en una proporción mucho mayor que la anterior; el tono de esta capa es el rojizo característico y presenta una gran dureza, aunque su espesor sea menor que el anterior. Sobre esta capa se colocan en las esquinas las bandas de sección de cuarto de circulo que constituyen las medias cañas, y, en el caso del G(rupo de) U(nidades) 003, las escaleras.
En el caso del G(rupo de) U(nidades) 006, lo que se ha podido apreciar es que las paredes aparecen recubiertas con dos capas de opus signinum, pero ambas de la misma calidad, es decir, ambas están compuestas por argamasa y cerámica machacada, sin que se hayan podido detectar restos de cenizas. Esto puede ser debido a que en el momento en que se construye la balsa, ésta se recubre con una sola capa; más tarde, cuando se decide que hay que hacerla menos honda, a la vez que se recubre el nuevo suelo con una capa de opus signinum, se le vuelve a dar a las paredes.
Los restos de opus signinum que aparecen en el álveo del G(rupo de) U(nidades) 005 tienen unas características diferentes de todos los demás; en primer lugar, se encuentran depositados directamente sobre la roca, que ha sido tallada en forma elíptica para configurar la cabecera del caldarium, y en segundo lugar, y quizá por la razón anterior, ya que no tiene otras capas de aislante, su grosor es mucho mayor, llegando a alcanzar en ocasiones hasta los 7 cm.
2.3.2. Aspectos Urbanísticos.
2.3.2.1. Fase I. (Figura 16)
No son muchos los vestigios que tenemos de esta primera fase constructiva; es posible que esto se deba a que la fase II destruye parte de estas estructuras para adecuar el espacio a las nuevas necesidades. Al estar cimentadas las estancias sobre la roca, y tallar esta según las prioridades que van surgiendo es posible que las primeras estructuras hayan desaparecido al profundizar los cimientos, principalmente por la instalación de hypocaustum en la segunda fase. Una prueba de esto la podemos encontrar en el G(rupo de) U(nidades) 007 y sus alrededores; se trata como hemos visto de una estancia muy irregular, tallada en la roca, que se encuentra partida hacia el sur por el muro 5128 y por el G(rupo de) U(nidades) 011, y por el norte por el 5129. Hacia el oeste se comunica mediante la UE 5131, con el espacio 5130, que se encuentra a la misma cota que el suelo del G(rupo de) U(nidades) 007. Sobre esta superficie (5130), se colocan los muros de la segunda fase 5132, 5133 y parte del 5129, que son los que definen los G(rupo de) U(nidades) 008 y 010, ambos con hypocaustum. Por lo tanto, se puede plantear la posibilidad de que el G(rupo de) U(nidades) 007 se extendiera en un primer momento hacia el sur y que, posteriormente, cuando se realizó el G(rupo de) U(nidades) 011, se profundizara la cota del suelo, y se partiera la estructura anterior. Hacia el oeste, parece que tenemos el mismo resultado; primero existiría una estancia que posteriormente es recortada por los G(rupo de) U(nidades) 008 y 010; de la primera sólo habría quedado como constancia la UE 5130 y la superficie donde se asientan los muros.
En el G(rupo de) U(nidades) 009 existen dos muretes de ladrillo UE 5134 y 5135, este último parcialmente cubierto por el muro 5142, que forman un pequeño pasillo que comunicaría un espacio rectangular hacia el oeste, con un pequeño espacio cuadrangular hacia el este, que presenta restos de combustión sobre la superficie de la roca. En el eje de simetría de este espacio cuadrangular aparece un murete de piedras y ladrillos trabadas con arcilla y argamasa que presenta hacia su extremo oeste una planta triangular (5140). Este espacio se puede interpretar como un pequeño horno, que constaría de las siguientes partes; Un pasillo de entrada formado por los dos muretes de ladrillos, un praefurnium, formado por el espacio rectangular que se encuentra al oeste del pasillo, y el horno propiamente dicho que constituiría el espacio cuadrangular que se encuentra al este del pasillo, con un murete partidor que serviría para sustentar la parrilla y distribuir el calor en el interior del horno.
Una de las superposiciones de estructuras más claras con la que nos encontramos es la que aparece entre los G(rupo de) U(nidades) 002 y 003; la primera de ellas aparece cortada por la segunda mediante el muro 5027, que no presenta ningún tipo de revestimiento al exterior, que sería la cara que da al interior del G(rupo de) U(nidades) 002. Esto está indicando que en el momento en que el G(rupo de) U(nidades) 003 está en funcionamiento tal y como la conocemos en la actualidad, el G(rupo de) U(nidades) 002, se encuentra ya fuera de todo uso. La anchura máxima que tendría el G(rupo de) U(nidades) 002 en la primera fase sería de aproximadamente 2,70 m. que es la medida que conseguimos si eliminamos el muro 5027, ya que en la esquina NE de la balsa 003 se ha perdido parte del opus signinum, y este aparece colocado directamente sobre la roca, que aflora a una cota de -112, mientras que el suelo del G(rupo de) U(nidades) 002 se encuentra a una altura de -192, y por lo tanto muy por debajo de la altura anterior.
Existen indicios que nos obligan a pensar que el G(rupo de) U(nidades) 003 sí existía en el momento en que la 002 se encuentra en funcionamiento; en primer lugar la existencia de los canales de desagüe 5049 y 5062, que en la segunda fase se encuentran cegados, pero que en la primera debieron de estar relacionados con un G(rupo de) U(nidades) 003 de unas dimensiones más reducidas, ya que la boca del desagüe debía de estar situada en la esquina de la balsa para que cumpliera perfectamente con su función, y en la actualidad se encuentra desplazada hacia el sur. Por otro lado, se aprecia que las escaleras de la balsa 003 no se construyeron en un primer momento, si no que lo hicieron una vez que las paredes ya tenían un revestimiento de opus signinum; esto es fácilmente apreciable en los lugares donde han desaparecido los escalones. Esto indica que la balsa estaba funcionando como tal antes de que se construyeran las escaleras de acceso a las mismas.
Nuevas superposiciones de estructuras se encuentran en el G(rupo de) U(nidades) 006; Se trata de una balsa recubierta con opus signinum (UE 5126), a la que posteriormente se decide reducir su profundidad mediante el pavimento de opus signinum 5125, y su tamaño, adosándole a su pared sur y oeste el muro 5047. Durante la segunda fase, se ciega completamente para hacer pasar sobre ella un pavimento.
Estas balsas que acabamos de describir se encontraban comunicadas en un primer momento con el G(rupo de) U(nidades) 004 mediante una abertura semicircular excavada en la roca, que presenta una anchura de 90 cm. por una profundidad de 62 cm. En la parte más próxima al G(rupo de) U(nidades) 004 se ha practicado una ranura transversal, cuya utilidad podría ser la de sujetar algún tipo de cierre.
Por otra parte, la superficie de roca que forma el G(rupo de) U(nidades) 004, no presenta un aspecto uniforme; en la parte central, y en ambas paredes opuestas, se aprecia que la superficie es muy rugosa, y se encuentra como si hubiera sido picada, mientras que el resto de la superficie está trabajada de una manera mucho más cuidadosa, y conserva restos del pulido. No se puede afirmar de una manera fehaciente que estos cambios en la superficie no correspondan a que las zonas que se encuentran más deterioradas sufrieran una mayor erosión natural que las que se encuentran en mejor estado; sin embargo parece más plausible pensar que estos cambios se deban a distintas fases en la construcción de esta estancia. En un primer momento se la construcción correspondería a una balsa de dimensiones casi cuadrangulares; correspondería a la zona central que se encuentra en peores condiciones que el resto. El hecho de que fuera una balsa explicaría el porqué se encuentra comunicada al G(rupo de) U(nidades) 006, que en estos momentos está actuando con la misma función, y el porqué existe entre las dos una compuerta de cierre. Si aceptamos este hecho, debemos pensar que se encontraba construida igual que su homóloga, es decir, que tendría adosados a sus paredes unos muretes sobre los que estaría aplicado el opus signinum; de esta manera podemos explicar el picado de sus paredes, ya que se produciría en el momento en que se intentan eliminar los muretes de revestimiento de las mismas. La transformación de este espacio cuadrangular en el praefurnium que actualmente conoceremos será explicada en el capítulo siguiente cuando se traten las estructuras de la segunda fase.
Es el momento de hacer una recopilación de las estructuras que se pueden identificar como pertenecientes a una primera fase; aparecen cuatro balsas, alineadas en baterías de a dos y separadas entre sí por un pasillo central. Al este de las mismas se sitúa una estancia pavimentada con un opus spicatum, mientras que al oeste aparece un pequeño horno, y al menos dos estancias de las que no conocemos su perímetro total. Todas estas instalaciones unidas hacen referencia a una actividad propia de la costa mediterránea, y más concretamente del mediterráneo occidental; las factorías de salazones de pescado.
El marco geográfico en el que se encuadra es el adecuado; por una parte se encuentra en la costa, muy cercana a unas salinas, y en el litoral existen diversas instalaciones excavadas en la roca que servirían para mantener el pescado vivo hasta que llegue el momento de su tratamiento (PONSICH, 1988, p.172). La necesidad de agua dulce se encuentra subsanada ya que si observamos atentamente el mapa con las cotas de nivel de la zona, nos daremos cuenta de que se encuentra situada justo en la desembocadura de un curso de agua, que en la actualidad se encuentra seco, pero que ha dado lugar a la pequeña cala que existe al este del promontorio conocido como La Muntanyeta.
Para el funcionamiento de una factoría de salazón son imprescindibles las siguientes estancias (PONSICH, 1988, p. 78 y ss.); una salas de recepción del pescado donde se preparaba y despedazaba; unos grandes depósitos situados a ras de suelo donde se extienden sucesivamente trozos de pescado y capas de sal en la misma proporción, dejándolos en maceración un mínimo de veinte días; unos almacenes donde situar el pescado ya envasado en ánforas, en espera de su traslado. Para acelerar el proceso del garum (ibid. p. 48), es necesario que exista una salas caliente donde se activa la evaporación de la salmuera, generalmente colocada sobre un hypocaustum que recibe directamente el calor desde un horno. Todos estos elementos los encontramos en la primera fase del yacimiento de La Muntanyeta.
Otro dato a tener en cuenta es que este tipo de instalaciones pierde su notoriedad y hasta llegar a desaparecer a partir del siglo V d.C. (PONSICH, 1988, p. 26), sin que la causa de esta desaparición se haya podido establecer. Existen algunas factorías como el conjunto 2 de Tahadart (ibid., p. 145 y ss.), y el de Sahara (ibid., p. 159) cuya cronología no sobrepasa el siglo III d.C.; esto mismo lo podemos constatar en la Península Ibérica en factorías como la de la Isleta de Campello, Alicante (ibid., 1988, p. 173), y la de Cartagena, Murcia (ibid., 1988, p. 174).
No resulta fácil establecer la cronología de estas estructuras, más aún si tenemos en cuenta que el material con el que contamos para hacerlo es el que ha aparecido en la UE 5033 del G(rupo de) U(nidades) 002, y el de las UE 5087 y 5088 del G(rupo de) U(nidades) 006. Podemos destacar el hecho de que en ninguna de estas unidades ha aparecido ningún fragmento de cerámica sigillata africana del tipo D. Tenemos un fragmento de terra sigillata clara A de la forma Lamboglia 3a y Hayes 14a con una cronología que se extiende desde finales del siglo II hasta el III d. C. El resto de los fragmentos recogidos no resultan de utilidad por tratarse de formas generales, como Vegas 1, Vegas 7, y Vegas 40 que se extienden a lo largo de todo el imperio. Por lo tanto, lo único que podemos asegurar es que estas instalaciones en ningún caso se encontrarían en funcionamiento a inicios del siglo IV d. C., fecha en la que se generaliza el empleo de la terra sigillata clara D.
2.3.2.2. Fase II (Figura 17).
Mucho más clara que la anterior se presentan estas estructuras, aunque su estado de conservación, en la mayoría de los casos, se encuentra a nivel de los cimientos. Sin embargo, no parece que exista ningún tipo de dudas a la hora de clasificar este conjunto como unas termas. Aunque la totalidad de su planta no ha llegado hasta nuestros días, sí se han conservado los elementos esenciales que nos permiten afirmar que estas estructuras constituyen un conjunto termal.
En primer lugar se encuentra el caldarium que sería una gran sala rectangular situada en la parte más al sur de la estructura. Su ubicación según Vitrubio es la correcta, ya que esta estancia debe de estar siempre opuesta al norte. El calor de esta estancia proviene de un horno que se encuentra situado justo debajo del suelo, y que es alimentado desde un praefurnium; éste es un sótano situado en la parte oriental del horno, al que se accede mediante unas escaleras talladas en la roca. En la fase anterior planteábamos la posibilidad de que esta estancia fuese en un primer momento una balsa (Cfr. supra: Fase I), y que cuando se abandona su uso se transformara en lo que hoy conocemos; para ello no sería necesario mas que realizar una ampliación hacia el este para tallar las escaleras, y otra hacia el oeste con el fin de unirlo con el horno, formando la boca del mismo; hay que recordar al respecto el distinto tratamiento de la roca de las paredes y en la entalladura que comunica esta estancia con la balsa del G(rupo de) U(nidades) 006.
Podemos conocer la altura a la que se encontraba el suelo del caldarium ya que existen todavía tallados en las paredes de roca unos resaltes que parece ser fueron utilizados para apoyar el mismo, y que se encuentran situados a una altura de 115 cm con respecto a la parte más profunda del horno; como medio de apoyo para este suelo debemos de contar también con el sistema de pilae, del que sólo se han podido detectar dos colmas en el horno. No tenemos ningún vestigio de este suelo o suspensurae, por lo que no podemos conocer el grosor del mismo; sin embargo, sí se han localizado fragmentos de las suspensurae de las salas templadas y en todos los casos su grosor oscila en torno a los 20 cm., medida que parece adecuada para este tipo de base.
Sobre la boca del horno aparece tallada la roca de forma elíptica y con restos de opus signinum, lo que denota que esta sería la ubicación del álveo o pequeña bañera donde se recoge agua que se encuentra a una temperatura muy elevada.
Las dimensiones totales del caldarium no son conocidas, ya que la estructura ha sido parcialmente arrasada, pero parece que su reconstrucción no entraña graves dificultades, aunque siempre hemos de tener en cuenta que nos movemos en el terreno de la hipótesis. Podemos reconstruir la anchura del mismo teniendo en cuenta que el horno parece estar construido según un eje de simetría que lo recorre con una dirección de este a oeste, y que pasaría por el centro del arco de medio punto que forma la boca del horno, y por el centro del muro partidor del mismo. De esta manera, reproduciríamos en la parte sur, todos los elementos que nos encontramos en la norte, incluida la chimenea, con lo que conseguiríamos una anchura de unos 4 m. Para conseguir la longitud, hemos de tener en cuenta que conocemos el límite occidental de los G(rupo de) U(nidades) 008 y 010; si hacemos coincidir este límite con el del caldarium tendremos una estancia de unos 15,30 m de largo, tomando como extremo oriental el final del álveo.
Para conocer la anchura de los muros que delimitan esta estancia nos hemos basado en diversos entalles en la roca que parecen señalar la anchura de los mismos, que correspondería a unos 80 cm. Estos muros permiten que las chimeneas del horno queden escondidas en su interior y además son capaces de soportar los empujes de una bóveda que los tratadistas clásicos consideraban ideal para este tipo de estancias.
El tepidarium corresponde a los G(rupo de) U(nidades) 008, 010, y 011. Se trata de unas estancias donde la temperatura que impera es templada. En estos casos no se encuentran comunicadas con el horno del caldarium, ya que, como se explicó más arriba, en su estratigrafía no ha aparecido resto alguno de combustión, y por otro lado, el G(rupo de) U(nidades) 011, que es el más próximo al caldarium, se encuentra separado del mismo por un machón de roca de unos dos metros de grosor; por lo tanto hemos de deducir que en estos casos la función del hypocaustum es la de crear una cámara de aire que sirviera de aislante. Esta función se encuentra reforzada por las cámaras de aire que existen también en las paredes, formadas a base de tubuli (Cfr. supra: Cámaras de aire).
El suelo de estas estancias se encuentra sustentado sobre las columnillas de los hypocausta y sobre el reborde de roca que sobresale en los machones donde están cimentados los muros. La altura a la que se encontraría varía entre unas estancias y otras; así en el G(rupo de) U(nidades) 011 aparecería en torno a una cota de 69 cm., mientras que la 008 lo haría en torno a los 56 cm., y la 010 en una cota de unos 70 cm. Como ya hemos visto antes, el grosor de esta suspensura es de unos 20 cm.
Estas estancias se encuentran separadas unas de otras mediante los muros 5132 y 5133. No existe ningún indicio que nos permita aventurar como sería el tipo de cubierta que tendrían.
El frigidarium estaría compuesto por una gran sala cuasi cuadrangular, con unas dimensiones de 9.30 x 8 m., que ocuparía la parte superior del cerrete y por una piscina o natatio, que se encuentra situada al norte de la primera. Estas estancias requieren que su temperatura sea fresca por lo que no precisan de ningún tipo de sistema de calefacción.
El suelo de la salas principal estaría constituido por el preparado o rudus 5046 y por unas lechadas de argamasa (UE 5054); ésta última enlaza con un pavimento de similares características (UE 5152), que se encuentra situado dentro del G(rupo de) U(nidades) 012, y que por lo tanto pertenece a otra estancia. Esto denota la presencia de un umbral que se abre entre el frigidarium y lo que podría ser el apoditerium. De esta última estancia los únicos restos que quedan son el preparado para el pavimento antes citado y los muros 5151 y 5150; éste último es curvo y se encuentra partido. Se ha realizado un intento de restitución de la planta del apoditerium, para lo cual en primer lugar, se ha obtenido el radio del muro 5150, lo que ha dado un resultado de 4.25 m.; esto quiere decir que el diámetro del mismo es de 8.50 m. A continuación se han restituido hacia el este los restos conservados, tomando como referencia un eje de simetría que recorrería la estancia con una dirección norte - sur, paralelo al muro 5151, y a una distancia igual al radio obtenido. Para la restitución de la zona sur, el proceso ha sido el mismo, pero el eje de simetría empleado ha sido el resultante de dividir por la mitad el espacio de la sala principal del frigidarium. De esta manera se consigue una sala rectangular con un ábside en cada uno de sus lados menores. La longitud total de esta sala es de 17 m. y su anchura de 8.5 m., de lo cual se deduce que la longitud de la misma es dos veces el diámetro de los ábsides de los extremos.
Ejemplos de este tipo de plantas empleados en termas los podemos encontrar en Philippolis, Es Schuhba, Siria (NIELSEN, 1990, II, p.46), en unas termas monumentales, donde el frigidarium es una gran salas rectangular con dos ábsides en sus lados menores, que se aprovechan como piscinas; lo mismo ocurre en las termas de Kôm el-Dosheh, Egipto (ibid., II, p.35), en Leptis Magna, Labdah, Libia (ibid., II, p.27); en Barade, Brad, Siria (ibid., II, p.46), es el caldarium el que presenta el mismo tipo de planta; lo mismo ocurre en los baños de Toprak-en-Naridja (ibid., II, p.47), donde se han aprovechado los ábsides del caldarium para situar los álveos; la misma solución la encontramos en Thebai Phthiotides, Nea Anghialos (ibid., II, p.43), en las termas de Salzburgo, Alemania (ibid., 1990, II, p.22), en las de Stocktadt, Alemania (ibid., 1990, II, p.23), en Mogontiacum, Mainz, Alemania (ibid., II, p.22), en la Colonia Ulpia Traiana, Xanten, Alemania (ibid., II, p.20); en Alejandría, El Iskandarîya, Egipto (ibid., II, p.35), también la encontramos en el caldarium, pero en este caso, los álveos se encuentran situados en pequeños lóbulos que se abren en los ábsides; en Didyma (ibid., II, p.36) y en Chaplieu, Francia (ibid., II, p.12), esta planta es empleada en el tepidarium; en las termas de Corinto (ibid., II, p.33), se emplea tanto en el caldarium como en el tepidarium; en Thaenae, Henchir-Thina, Túnez (ibid., II, p.28), esta solución es empleada en el apoditerium. Como vemos, este tipo de planta es de uso frecuente en las provincias orientales y en el Norte de Africa, y encontramos algunos ejemplos en el centro de Europa y Francia.
Si atendemos a su distribución estas termas se encuadrarían dentro de las del grupo II de Krencker, caracterizadas por que la línea de circulación entre el caldarium y el tepidarium se quiebra formando un ángulo recto al llegar al frigidarium, y continua con la misma dirección hacia el apoditerium. Ejemplos de este tipo de termas los encontramos en Munigua (NIELSEN, 1990, II, p.15); Azaila (ibid., II, p.16); Los Bañales (ibid., II, p.16); Segobriga (ibid., II, p.16); en los Baños de Augusto y en los de la Hospedería de Conimbriga, Condeixa-a-Velha, Portugal (ibid., II, p.16); en los de Banasa, Sidi Ali bou Djenoum, Marruecos (ibid., II, p.17); Lixus, Marruecos (ibid., II, p.17); en los Baños de Galenico de Volubilis, Ksar Pharoun (ibid., II, p.18); en los de Nora (ibid., II, p. 18); Coriosopitum, Corbidge, Gran Bretaña (ibid., II, p.19); en los baños de Cundercum, Benwell, Gran Bretaña (ibid., II, p.19); en los de Vindolanda, Chesterholm, Gran Bretaña (ibid., II, p.20); en los de Hüfigen, Alemania (ibid., II, p.22); Iuliomagnus, Schleitheim, Alemania (ibid., II, p.22); en los de Lauriacum, Lorch (ibid., II, p.24); en los de Carnumtum, Petronell (ibid., II, p.25); en los de Turicum, Zürich (ibid., II, p.26); en los primeros baños de Leptis Magna, Labdah, Libia (ibid., II, p.27); en Thaenae, Henchir-Thina, Tunez (ibid., II, p.28); en Thamugadi, Timgad en los Baños pequeños del este, del oeste, del norte, del sur y del centro (ibid., II, p.30 y 31); en los baños del Olimpeium , en los baños C, en los del suroeste y en los del oeste de Atenas, Grecia (ibid., II, p.32); en los baños del este de Delphos, Grecia (ibid., II, p.33); en las termas IV de Olimpia, Grecia (ibid., II, p.34); en los de Cheikh Zouede, Egipto (ibid., II, p.35); en los Baños del Oeste, del Este y en los Pequeños de Pergamo (ibid., II, p.38); en los de Ptolemais, Tulmaythah (ibid., II, p.40); en los Baños del Sur de Salona (ibid., II, p.41); en los de Herodion, Djebel el Fureidis, Israel (ibid., II, p.42); En Israel nos encontramos con los de Masada, Philoteria, y Rama (ibid., II, p.42).
La cronología de las Termas, según los materiales cerámicos, puede situarse entre los siglos IV y V d. C.
2.4. ESTUDIO DE LOS MATERIALES.
El principal problema con el que nos encontramos a la hora de abordar este capítulo es el estado en que se encuentran los materiales hallados; hemos dibujado e inventariado todos los materiales, pero, en muchos casos debido a su tamaño o a su estado de conservación, no nos ha sido posible clasificarlos dentro de las tipologías al uso.
2.4.1. Terra sigillata.
Son realmente escasos los fragmentos de Terra sigillata que han aparecido en esta excavación. Todos son sigillatas hispánicas, y en la mayoría de los casos son galbos (5067-1, 5069-1) o bases (5020-1). Sólo existen dos fragmentos que se puedan clasificar como bordes (5036-1 y 5069-2), pero debido a su tamaño y a su estado de conservación no se pueden adscribir a ninguno de los tipos establecidos en las tipologías.
2.4.2. Terra sigillata Africana.
Se trata de unas cerámicas finas de mesa cuya área de producción se centra en el Africa Proconsular y Mauritania. Se caracteriza por unas pastas eminentemente naranjas con variantes, cubiertas por un barniz naranja o rojo-anaranjado de tono claro. Nunca llevan estampillas o marcas de fabrica. Según su fabricación, Lamboglia las clasificó en tres grupos principales A C y D.
Desde los primeros momentos hacen su entrada en la Península Ibérica, compitiendo en los mercados con la terra sigillata hispana (BELTRAN, 1990, p.135).
SIGILLATA AFRICANA A.
Deriva de la sigillata gálica e itálica. La pasta es anaranjada rojiza, fina y bien depurada, aunque ligeramente granulosa. El barniz cubre totalmente la superficie, y su color es anaranjado brillante; se pueden apreciar en él, pequeñas burbujas, lo que le confiere un aspecto característico. Su cronología abarca desde finales del siglo I, hasta la primera mitad del siglo III d.C. (BELTRAN, 1990, p.135).
LAMBOGLIA 3A = HAYES 14A.
Copa más o menos carenada cuyo borde no se distingue de la pared, o a lo sumo se encuentra ligeramente engrosado. La pared se inclina al exterior y el pie es anular. En Liria aparece la única variante que se conoce de este tipo (MARTIN - MASCARELL, 1969, fig.II, nº I), que presenta un pequeño entrante en la parte superior de la pared. En Ostia aparece en niveles que cronológicamente abarcan desde finales del siglo II al siglo III d.C. (EAA, 1981, p.32).
Nº. inv.: 5033-1, 5069-4.
LAMBOGLIA 3B = HAYES 14B.
Copa carenada con las paredes verticales y pie anular. Se enmarca dentro de la primera mitad del siglo III d. C.(EAA, 1981, p.33)
Nº. inv.= 5070-2.
HAYES 14/17 y LAMBOGLIA 3/8.
Copa semiesférica con el borde no diferenciado de la pared y pie anular bajo. Se encuentra de forma frecuente en el mediterráneo occidental. Su cronología abarca la segunda mitad del siglo II y la primera del siglo III d.C.(EAA, 1981, p.34)
Nº. inv.: 5077-1.
OSTIA I fig,29.
Se trata de una escudilla que presenta el borde vuelto, ligeramente caído hacia el exterior, cuerpo hemisférico. Esta forma se encuentra muy difundida por todo el mediterráneo oriental y occidental. Cronológicamente abarca la primera mitad del siglo III (EAA, 1981, p.56).
Nº. inv.: 5042-1.
SIGILLATA AFRICANA C.
Se caracteriza este tipo de cerámica por presentar un barniz del mismo tono que la pasta, de tono anaranjado o rosáceo, muy bien depurada y cocida. Son las primeras en ser exportadas masivamente, y en lo formal se caracterizan por ser grandes platos de fondo plano. Se realiza en general en el periodo que transcurre entre el año 200 y el 450/500 d.C. (BELTRAN, 1990, p.135).
LAMBOGLIA 40 bis = SALOMONSON C1 = HAYES 50A /+/ LAMBOGLIA 40 = HAYES 50A /+/ HAYES 50 /+/ HAYES 50B.
Escudilla con el borde no diferenciado y paredes más o menos rectas, muy ligeramente exvasadas. El fondo suele presentar en la mayoría de los casos un pie atrofiado.
Esta misma forma apareció en el nivel I de la excavación de la casa señorial de la finca de La Cenia (Santa Pola) llevada a cabo por Mª José Sánchez Fernández (SÁNCHEZ, GUARDIOLA y BLASCO, 1989, p.48). Generalmente se acepta una cronología para esta pieza que oscila entre el 230/40 y el 325 d.C., aunque para la forma Hayes 50 no existe una cronología precisa ya que se trata de una forma de transición hacia el tipo Hayes 50b (EAA, 1981, p.65).
Nº. inv.: 5000-3, 5038-1, 5069-3,5070-1,5096-3.
LAMBOGLIA 42 = SALOMONSON C7 = HAYES 45a /+/ SALOMONSON C3 = HAYES 45B, nº 8,10 /+/ HAYES 45C, nº 15,16.
Escudilla con un largo borde, abierto al exterior y hacia arriba; raramente puede a parecer recto. El cuerpo presenta las paredes curvas. Esta forma se encuentra distribuida por todo el mediterráneo, hasta la costa atlántica y en Austria. Su cronología se sitúa entre los años 230/40 hasta el 320 d. C. (EAA, 1981, p.63)
Nº de inv.: 5020-4.
HAYES 57.
Escudilla con el borde vuelto al exterior formando una pequeña ala horizontal, o ligeramente inclinada hacia la pared del vaso. Se encuentra atestiguado en contextos de finales del siglo IV e inicios del siglo V d. C. (EAA, 1981, p.66)
Nº. de inv.: 5096-2.
SIGILLATA AFRICANA D.
Se trata de una producción propia de la zona de Cartago que se caracteriza por tener un barniz rojizo sólo en el interior y en el reborde de la pieza. En cuanto a sus características formales, el pie tiende a desaparecer y los bordes presentan formas almendradas que nos pueden recordar ciertos tipos republicanos (BELTRAN, 1990, p.136). Las pastas oscilan entre una textura granular fina, hasta otra de tipo medio. También es característica la decoración de los fondos mediante la estampación de figuras de palmetas y otros tipos estilizados. Podemos apreciar una cierta evolución en los motivos, ya que durante el siglo IV predominan los motivos vegetales y geométricos, siendo sustituidos a partir del siglo V, por representaciones de animales y motivos simbólicos cristianos en su época final. Las piezas predominantes son los platos anchos y bajos y las fuentes. Según Lamboglia su producción comienza a principios del siglo IV d.C. y perdura hasta mediados del siglo VII d.C.
HAYES 58B.
Escudilla con las paredes más o menos exvasadas, con el borde plano, liso o con una o más acanaladuras. Atendiendo a la resolución del fondo, se pueden diferenciar diversas variantes. Su difusión es muy abundante en todo el Mediterráneo occidental y oriental. Hayes presenta una cronología para esta pieza que abarca desde finales del siglo III d.C., hasta el 375 d.C. (EAA, 1981, p.81)
Nº. inv.: 5083-2, 5091-1, 5100-1, 5100-2
HAYES 61 y LAMBOGLIA 54.
Escudilla con el borde inclinado al interior, con sección triangular, que se une con la pared formando o bien una arista
viva en el exterior y o una concavidad en el interior. Las paredes son curvas, y el punto en el se une al fondo está marcado con una acanaladura.
Se trata de una forma muy difundida por todo el mediterráneo y la costa atlántica. Lo podemos encontrar también en el nivel I de la casa señorial excavada en la Casa de la Cenia en Santa Pola. Su cronología abarca desde el año 325 hasta el 450 d. C., según Hayes. (EAA, 1981, p.84)
Nº. inv.: 5000-1.
HAYES 67 y LAMBOGLIA 42.
Plato con el borde exvasado y el labio ligeramente engrosado que presenta una o dos acanaladuras en la parte superior. Su principal característica es un elemento plano o inclinado que une el borde con la pared. El fondo suele estar decorado con estampillas. Su cronología abarca desde el año 360, hasta el 470 d.C. (EAA, 1981, p.88).
Nº. inv.: 5096-1.
HAYES 91A, HAYES 91B, HAYES 91C = LAMBOGLIA 38.
Bol de diversos tamaños caracterizado por presentar un reborde inclinado hacia abajo de dimensiones y de morfología variable. Las paredes son exvasadas y abiertas, presentando un pie atrofiado. El interior del fondo suele estar decorado a ruedecilla.
Hayes sitúa la cronología general de esta pieza entre el año 350 d.C. y el siglo VII d.C. Pero al tratarse de una de las formas que ha tenido una producción más intensiva, podemos definir diversas variantes con diferencias evolutivas; así, el tipo 91a deja de producirse hacia el año 500 d.C., mientras que el 91b continuaría hasta el 530 d.C. (EAA, 1981, p.105).
Nº. inv.: 5083-1, 5103-1.
HAYES 61 y LAMBOGLIA 54.
Escudilla con el borde inclinado al interior, con sección triangular, que se une con la pared formando o bien una arista viva en el exterior y o una concavidad en el interior. Las paredes son curvas, y el punto en el se une al fondo está marcado con una acanaladura. Se trata de una forma muy difundida por todo el mediterráneo y la costa atlántica. Lo podemos encontrar también en el nivel I de la casa señorial excavada en la Casa de la Cenia en Santa Pola. Su cronología abarca desde el año 325 hasta el 450 d. C., según Hayes (EAA, 1981, p.83).
Nº. inv.: 5051-1, 5038-3, 5038-4.
2.4.3. Cerámica Lucente.
Este tipo de cerámica se produce en el Valle del Ródano durante el siglo IV, y se distribuye por la costa septentrional del mediterráneo occidental. Se caracteriza por presentar un barniz de color marrón metálico con reflejos iriscentes.
LAMBOGLIA 1/3 A y B.
Esta forma también está producida en cerámica prelucente. Copa carenada, con pared vertical o ligeramente oblicua, terminada en un borde casi recto, pero ligeramente engrosado. El punto de la carena suele estar acentuado por un cordón en relieve o una acanaladura. El pie es anular, muy bajo, con sección casi rectangular. Suele estar decorado con acanaladuras paralelas (EAA, 1981, p.5).
Nº. inv.: 5096-8.
LAMBOGLIA 2/37.
Copa con paredes curvas, borde moldurado más o menos recto, y pie muy bajo. Deriva de la forma Drag. 37 en sud-gálica. La misma forma se puede presentar también en sigillata B.
Nº. de inv.: 5000-2, 5069-7.
2.4.4. Cerámica Galica Tardía.
Corresponden a las cerámicas que durante cierto tiempo han venido llamándose "paleocristianas" o "visigodas". Evidencian en una de sus vertientes una vuelta a los fuegos reductores que se ponen de moda en los primeros decenios del siglo V (BELTRAN, 1990, p.155).
RIGOIR g, 6A.
Se trata de un bol con el borde recto, ligeramente engrosado al interior. No conserva la base. Su cronología se adscribe a la de este grupo de producciones; siglo V d.C.
Nº. de inv.: 5096-11.
2.4.5. Cerámica Común Africana.
Según la definición de Tortorella se trata de una serie de vasos comunes de uso doméstico, producidos a partir del siglo I d. C. en varias regiones de Africa septentrional. Generalmente se clasifica en tres grandes grupos:
CERÁMICA BARNIZADA:
Se produce en el área de Túnez septentrional y Cartago. Se distingue de la terra sigillata africana A, por la ausencia de barniz exterior. Las formas características son la Lamb. 9 A, Lamb. 10 A/Hayes 23 B y Lamb. 10 B/Hayes 23 A.
CERÁMICA DE FONDO ESTRIADO:
Se trata de la cerámica propia de Túnez Central, producida desde la segunda mitad del siglo II d. C., hasta el siglo IV d. C. Las formas típicas son la Hayes 109, H.181, H. 182, H. 183/184, H. 185, y Ostia I, 14.
CERÁMICA DE PATINA CENICIENTA:
Se fabricó en la región de Cartago y entre sus formas características se encuentran platos/ tapadera, escudillas, cazuelas de borde bífido y cazuelas.
Estas cerámicas tuvieron una amplia difusión en Hispania, sobre todo en la costa mediterránea, desde el Ebro hasta el Guadalquivir. Estas creaciones aparecieron en los mercados locales antes que las producciones africanas de mesa, teniendo desde el primer momento una gran aceptación.
OSTIA II, fig. 302 + OSTIA I, fig. 18 + OSTIA III, fig. 332 (= Hayes 196) + OSTIA I, fig. 20 + OSTIA I, fig. 261 + OSTIA IV, fig. 60 + OSTIA IV, fig. 61.
Se trata de un plato con el borde no diferenciado de la pared, o a lo sumo un poco engrosado. El pie se puede presentar anular o plano. Las diferentes variantes se consiguen con las diferentes combinaciones de estos elementos, lo que proporciona una evolución cronológica que abarca desde el siglo I d. C. con formas como O.II,302 y O.III,332 que llegan hasta el siglo II, y hasta el siglo V, con formas como la O.IV, figs. 60 y 61 (EAA, 1981, p. 212).
Nº. inv.: 5000-9, 5045-6, 5056-1, 5077-4.
OSTIA I, fig. 264.
Plato tapadera extendido por el mediterráneo occidental con el borde vuelto al exterior. Se encuentra atestiguado en contextos que abarcan desde la edad severiana hasta el siglo IV d.C. (EAA, 1981, p. 214).
Nº. inv.: 5096-16.
OSTIA I, fig. 14.
Escudilla con el borde no diferenciado de la pared, pared exvasada y fondo plano. Presenta una acanaladura en el interior, bajo el borde. Cronológicamente se encuentra atestiguado en estratos de la primera mitad del siglo III d. C. en Ostia (EAA, 1981, p. 215).
Nº. de inv.: 5045-5.
LAMBOGLIA 10 A = HAYES 23 B.
Cacerola con el borde más o menos engrosado en el interior. La pared se une al fondo formando una carena que se marca en el interior mediante una acanaladura. El fondo se presenta convexo y estriado al exterior. Hayes confiere a esta forma una cronología que abarca desde la segunda mitad del siglo II d.C., hasta principios del siglo III d.C.; sin embargo en Ostia lo encontramos atestiguado en niveles que abarcan desde principios del siglo II, hasta finales del siglo IV o inicios del siglo V d.C. (EAA, 1981, p. 217).
Nº. inv.: 5000-4, 5033-4, 5058-1, 5069-9.
2.4.6. Cerámica Común.
Dentro de este grupo de cerámicas se vienen clasificando generalmente, todos aquellos tipos de producción de bajo coste, bien de tipo local, regional o indeterminado, de cocción oxidante, que estaban destinados a su uso en las labores domésticas o industriales. Su estudio en la Península Ibérica en general ha sido llevado a cabo por Mercedes Vegas, cuya clasificación funcional seguiremos a la hora de llevar a cabo este estudio, combinándola con el trabajo de Mª José Sánchez Fernández sobre las cerámicas comunes del Portus Ilicitanus.
VEGAS 1.
Se trata, en general, de recipientes usados para cocinar los alimentos en el fuego. morfológicamente se caracterizan por tener una base plana, cuerpo piriforme o globular, y un borde vuelto hacia fuera, con muchísimas variantes; a menudo presentan un corto cuello, y pueden ir acompañadas de una o dos asas.
Este tipo se encuentra difundido por todas las provincias del Imperio, y en todas las épocas, sin que las pequeñas variantes que presentan signifiquen, en general, una evolución cronológica; sin embargo, sí que existen algunos datos que nos pueden ayudar a fechar con una mayor precisión. Los bordes angulosos y de sección triangular, parecen pertenecer a fechas tempranas; en época del Bajo Imperio, estas ollas carecen a menudo de cuello, y sus paredes exteriores están decoradas con grupos de finas estrías, o bien con ondulaciones producidas por la acentuación de las estrías del torno al fabricar la vasija (VEGAS, 1973, p. 11).
Una de las variantes más importantes se debe a la presencia de una ranura en la parte interior del los bordes, que debe de tener la finalidad de permitir el apoyo de una tapadera. En Principio no tiene ninguna importancia cronológica, ya que aparece en ejemplares republicanos en Pollentia, en Tarragona y en Munigua, pero debe tenerse en cuenta que es en época del Bajo Imperio, cuando este tipo de borde se multiplica para llegar a hacerse el predominante. En el vertedero de Vila-Roma, aparecen este mismo tipo de ollas, producidos en cerámicas cuyo color oscila entre el rojo y el beige, y presentan unas pastas bien depuradas. Corresponden a la forma Vila-Romá 6.42. En general, corresponden al grupo 1 de Mª José Sánchez Fernández.
Nº. inv.: 5010-1, 5033-7, 5033-8, 5036-1, 5077-10, 5077-11.
VEGAS 7.
Se trata en general de cuencos poco profundos que presentan en su interior una superficie rugosa producida por la incrustación de pequeñas piedras, o por la incisión de estrías concéntricas muy marcadas, lo que facilita la labor de machacar los alimentos. En el borde se suele presentar un pico vertedor, que en algunas ocasiones no es más que el aplastamiento con el dedo de la superficie, cuando la arcilla se encuentra todavía blanda.
Morfológicamente suele variar poco siendo sus características un fondo plano bastante grueso, con el interior rugoso hasta formar una superficie de frotación, y unas paredes oblicuas bastante abiertas. El borde sí que presenta diversas variaciones que permiten establecer una evolución cronológica; así, los bordes lisos o engrosados con decoración rizada son característicos de época republicana, como lo confirma su aparición en Numancia, Azaila, Pollentia...; los de reborde vertical hemos de fecharlos en época tardo-republicana o augustea; los morteros de borde horizontal comienzan también en época augustea, pero perduran hasta época tardo-imperial; y por último los morteros que presentan una visera por debajo del borde, presentan una datación entre los siglos III - IV d.C., como atestigua su presencia en la Casa de los Dos Tesoros de Pollentia (VEGAS, 1973, pp. 28 - 34). El barro suele ser de color ocre amarillento, o rojizo. Corresponden al tipo 6 de Sánchez Fernández (SÁNCHEZ FERNÁNDEZ, 1983, p. 299).
Nº. inv.:5020-5, 5033-18, 5079-6, 5079-12, 5091-12, 5100-4.
VEGAS 8.
Cuencos poco profundos, con la base plana, paredes exvasadas y alisadas, y boca ancha, cuyo borde se encuentra vuelto hacia el exterior. La arcilla es de color claro; avellana, marrón amarillento, marrón-rosado o beige, bien depurada, con desgrasantes de pequeños puntos dorados.
Estos cuencos no debieron de estar en contacto con el fuego, por lo que no servirían para cocinar, ya que en ninguno de los ejemplares que conocemos aparecen señales de haber sido calentados, ni las características de la arcilla los hacen aptos para esta función. En todo caso, pueden haber servido para preparar los alimentos que después han de ser guisados.
Vegas los fecha en el siglo I d.C. basándose en su aparición en yacimientos como Munigua, Pollentia y Pompeya (VEGAS, 1973, p. 35); sin embargo, podemos encontrarlos en el nivel I de la Finca de la Cenia, que corresponde a una cronología de los siglos III y IV d.C. (SÁNCHEZ FERNÁNDEZ et alii, 1989, p. 58).
Nº. inv.: 5096-15.
VEGAS 9.
Se trata de cuencos carenados con paredes alisadas, que como en el anterior no podemos establecer su función de una manera precisa, pero sí podemos afirmar que no servían para cocinar. Se agrupan aquí una serie de vasijas cuya característica es la de presentar una boca ancha, con una carena más o menos pronunciada en la parte alta del cuerpo, a partir de la cual la pared se va cerrando de una manera más o menos suave, hasta la base. Se pueden distinguir dos variantes (VEGAS, 1973, p. 35):
a). Cuencos con el borde en forma de bastoncillo y carena alta, con una decoración a base de estrías en la parte alta de la pared, que se han encontrado en Pollentia en la Casa de los dos Tesoros y en la estancia G de la casa noroeste, y en el Claustro de Tarragona. Su cronología se enmarca entre los siglos IV y VI d.C.
b). Cuencos con el borde liso, carenas poco pronunciadas y paredes rectas, que también ha aparecido en Pollentia, en los mismos contextos que la variante anterior.
Nº. inv.: 5020-6, 5045-4, 5077-6, 5079-3, 5082-4.
VEGAS 12.
Nos encontramos ante grandes vasijas, con el cuerpo cilíndrico o en forma de cono truncado, base bastante ancha, y borde vuelto hacia afuera. Las paredes son gruesas y el color de la arcilla varía entre el ocre-rosado al marrón-rojizo. En el exterior no presentan restos de haber estado en contacto con el fuego, por lo que generalmente se acepta que su función sería la de lavar. Se encuentra en Ostia en estratos del siglo III d.C., y en Pollentia, Albintimilium y el Claustro de Tarragona en niveles del siglo IV d.C. (VEGAS, 1973, p. 41), así como en el vertedero de Vila-romá. Corresponden al tipo 10 de Sánchez Fernández.
Nº. inv.: 5096-34, 5096-43.
VEGAS 17.
Tratamos en este punto de tapaderas de cerámica común que posiblemente servirían para cubrir ollas y cacerolas. El borde puede ser liso o ligeramente engrosado, y en algunos casos está vuelto al exterior; las paredes suelen ser muy oblicuas, y como base presentan un pomo de pequeño diámetro que facilita su sujeción. Esta forma se realiza tanto en este tipo de cerámica como en sigillata o común africana. Hasta el momento, no ofrecen criterio de datación al no haber podido establecer una evolución de las formas. Aparecen a lo largo de toda la época romana, y su difusión se establece en todas las provincias del imperio (VEGAS, 1973, p. 53). Corresponden al tipo 4 de Sánchez Fernández.
Nº. inv.: 5005-3, 5020-7, 5020-8, 5082-5.
VEGAS 21.
Se agrupan aquí las copas en cerámica común imitaciones de las de cerámica campaniense o sigillata. Las formas mas frecuentemente imitadas son la Lamboglia 24/24 y la 27, y la Drag. 37. Su cronología exacta no se precisa, pero sí se hace notar que las imitaciones perduran en el tiempo bastante más que las formas originales (VEGAS, 1973, p. 59).
Nº. inv.: 5096-33.
VEGAS 31.
Vasitos globulares u ovoides con borde inclinado hacia fuera, con distintas variantes que presentan un matiz cronológico (VEGAS, 1973, p. 76):
a) Vasitos globulares con un pequeño borde oblicuo que presentan una decoración de estrías horizontales muy poco pronunciadas que cubren toda la pared, comenzando justo debajo del borde. Siglo I a. C.
b) Vasitos ovoides con borde vuelto y un asa con paredes decoradas con haces de líneas verticales. Siglo I d. C.
c) Vasitos globulares u ovoides de mayor tamaño que los anteriores. Suelen tener un asa. Presentan una decoración a la barbotina. Se encuentran fechados a partir de la segunda mitad del siglo I d. C.
Nº. inv.: 5033-14.
VEGAS 37.
Jarras con un largo cuello cilíndrico, bien diferenciado del cuerpo, cuyo borde pueden ser lisos, cóncavos, horizontales, en forma de bastoncillo, de sección triangular, de sección cuadrangular, o estriados por fuera, sin que estas variantes signifiquen ningún tipo de evolución cronológica. La base en anular. Presenta dos asas que pueden salir del borde o del cuello, pero que siempre terminan en la panza. En general se encuentra realizado en arcilla de color ocre. Esta forma empieza a realizarse en época republicana como lo atestigua su presencia en la Calle Porticada de Pollentia, y continúan durante todo el siglo I d.C., aunque en la parte norte del Imperio perduran hasta el siglo III d.C. (VEGAS, 1973, p. 90)
Nº. inv.: 5020-18.
VEGAS 38.
Jarras con un asa y cuello largo, que se diferencia claramente del cuerpo, y que puede ser cilíndrico o cónico, ensanchándose en su parte inferior. Vegas diferencia cinco variantes, sin que entre ellas haya ningún tipo de diferenciación cronológica, ya que todas se enmarcarían entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. (VEGAS, 1973, p. 92). Aparecen en el nivel I de la Finca de la Cenia, Santa Pola (SÁNCHEZ FERNÁNDEZ et alii, 1989, p. 55). El barro es de color ocre de diferentes tonalidades.
Nº. inv.: 5055-3.
VEGAS 39.
Se trata de jarritas con el cuello corto y un asa que Vegas clasifica en tres grupos atendiendo a las relaciones entre el cuello y el borde (VEGAS, 1973, p. 95):
a). Jarras con un cuello que se estrecha en su parte inferior, o se comba con su parte más estrecha hacia la mitad del mismo. El borde es de sección triangular, y puede llevar una incisión en su parte interior. Su datación abarca desde época tardo-republicana hasta finales del siglo I d.C., ya que se encuentran en estos contextos en Gabii y en Pollentia.
b). Jarras con pico y cuello corto, que supone una variante con respecto al anterior pero en el que se mantienen las mismas fechas.
c). Esta variante presenta un borde cóncavo y cuello corto, y presenta una cronología tardía, ya que se encuentra en la Casa de los dos Tesoros de Pollentia.
Estas jarras también aparecen en el nivel I de la Finca de la Cenia, Santa Pola (SÁNCHEZ FERNÁNDEZ et alii, 1989, 55).
Nº. inv.: 5096-14, 5096-21.
VEGAS 40.
Jarras con el cuerpo más o menos piriforme, cuyo cuello se va ensanchando paulatinamente sin que exista una clara diferenciación con el cuerpo. El borde puede ser liso o estar engrosado. Presenta dos asas. Se trata de una forma muy lóngeva que continúa desde el siglo III a.C. en Atenas, hasta finales del imperio, pero su presencia se hace más frecuente en el imperio medio y tardío (VEGAS, 1973, p. 97).
Nº. inv.: 5033-11.
VEGAS 42.
Jarras globulares o piriformes, base rehundida, y cuello largo y estrecho que puede estar decorado con acanaladuras, salientes angulares o engrosamientos de la pared; también pueden aparecer líneas incisas. Tanto por la forma como por la decoración podemos fecharlo en torno a los dos últimos siglos del imperio, apareciendo en yacimientos como Pollentia y Tarragona (VEGAS, 1973, p. 99).
Nº. inv.: 5091-7.
VEGAS 43.
Jarra de cuerpo globular o piriforme, base plana, y boca y cuello anchos; presenta un asa que parte del borde de la vasija. Se encuentra en Pollentia en la Casa de los dos Tesoros, por lo que se admite su cronología en torno a los siglos III y IV d.C (VEGAS, 1973, p. 101).
Nº Inv.: 5073-3, 5082-1, 5096-13, 5096-17, 5096-35.
VEGAS 44.
Se trata de un tipo de jarra con un asa, boca ancha y cuello poco marcado. El borde está inclinado hacia fuera, liso o engrosado, y en algunas ocasiones presenta una estría en la parte superior. El cuello es corto y no se encuentra diferenciado del cuerpo, que generalmente es piriforme. la base es plana o con un bajo pie anular. El arranque del asa parte del borde de la jarra o inmediatamente debajo de él. Esta forma presenta una cronología muy amplia, fechándose sus ejemplares desde el siglo II a.C., hasta el siglo III d.C. (VEGAS, 1973, p. 103)
Nº. inv.: 5042-3, 5096-18, 5096-30.
VEGAS 46.
Jarra cuya principal característica es la de presentar un pico trilobulado. El borde está engrosado, y el cuello corto y muy arqueado; el cuerpo sería panzudo en un primer momento, para convertirse después en piriforme. Su cronología abarca desde el siglo I a.C. al III-IV d.C. (VEGAS, 1973, p.109)
Nº. inv.: 5043-10
VEGAS 63.
Nos referimos a los ungüentarios, recipientes destinados a contener ungüentos y perfumes y que en el mundo romano tienen dos formas características (VEGAS, 1973, p. 153):
a) Botellita de pie alto, cuerpo fusiforme y largo cuello característica de los siglos II y I a. C.
b) Presenta un cuerpo piriforme o esférico con una base plana y un minúsculo borde en forma de bastoncillo. Comienza a mediados del siglo I a. C. y perdura hasta mediados del siglo I d.C., fecha en que es desplazado por los ungüentarios de vidrio.
2.4.7. Cerámica de cocina.
VEGAS 17.
Tratamos en este punto de tapaderas de cerámica común que posiblemente servirían para cubrir ollas y cacerolas. El borde puede ser liso o ligeramente engrosado, y en algunos casos está vuelto al exterior; las paredes suelen ser muy oblicuas, y como base presentan un pomo de pequeño diámetro que facilita su sujeción. Esta forma se realiza tanto en este tipo de cerámica como en sigillata o común africana. Hasta el momento, no ofrecen criterio de datación al no haber podido establecer una evolución de las formas. Aparecen a lo largo de toda la época romana, y su difusión se establece en todas las provincias del imperio (VEGAS 1973, p. 53). Corresponden al tipo 4 de Sánchez Fernández.
Nº. inv.: 5041-2
REYNOLDS 5.
Se trata de una cerámica modelada a mano, con las paredes cuerpo y bordes irregulares, que se encuentra bruñida con trazos más o menos irregulares. Es característica la aparición de numerosos fragmentos de mica dorada en la superficie, que pueden ser de color marrón rojizo, oscuro o negro. La pasta presenta los mismos colores, siendo frecuente que se oscurezcan hacia el interior.
Nº. inv.: 5096-41, 5096-44, 5096-45.
REYNOLDS 5.1
Nº. inv.: 5090-1
REYNOLDS 5.2
Nº. inv.: 5042-7
2.4.8. Ánforas.
Debido a la función de almacenaje y transporte de alimentos, especialmente líquidos, las ánforas constituyen un grupo esencial dentro de las cerámicas de un yacimiento. A través de ellas podemos entrever las relaciones comerciales que se establecieron en la antigüedad entre el enclave que se estudia y el resto del imperio, así como los productos más demandados de cada región. Esto nos puede ayudar a hacernos una idea de el estado de la economía en la que se encontraba un determinado territorio.
Siempre teniendo en cuenta que nos encontramos frente a los contenedores de los productos objeto de comercio, y que en ningún caso, es el recipiente cerámico en sí mismo el que despierta el interés de los mercaderes o de los usuarios, como ocurre con las sigillatas o las cerámicas comunes africanas, podemos entender el valor real de la información que nos proporcionan las ánforas. Gracias a ellas, podemos conocer la producción de vino en una determinada región y en una determinada época, y hasta incluso, el momento en que este producto es desbancado por otro en unos determinados mercados.
La clasificación de los ejemplares está hecha principalmente en función de la tipología que Keay (1984) realizó de las ánforas tardías encontradas al nordeste de Tarragona.
KEAY VII, AFRICANA GRANDE, AFRICANA IID, BELTRAN 56.
Ánfora de cuerpo cilíndrico y borde recto al exterior y ligeramente engrosado al interior. El cuello es cilíndrico y presenta dos asas que se aplican debajo del borde y en el inicio de los hombros, que están muy poco marcados. El cuerpo termina en un pivote macizo, cilíndrico. Tiene un origen africano, y debía estar destinada al transporte de salazones, y cronológicamente lo podemos enmarcar entre el año 230 y el siglo V d.C. (KEAY, 1984,p. 123).
Nº. inv.: 5005-7, 5091-14.
KEAY XII, NEIDERBIEBER 72, KAPITAN II, OSTIA from VI.
Se trata de un ánfora con el borde de sección triangular, con un cuello muy largo de forma tronco-cónica, y una entalladura en la parte superior del mismo. Hasta el momento no existen evidencias de su contenido. Keay establece su cronología entre los siglos III y IV d. C. (KEAY, 1984, pp. 136 ss.)
Nº. de inv.: 5088-1.
KEAY XIII, DRESSEL 23.
Se trata de un ánfora de cuerpo ovoide, cuello corto y borde de sección generalmente triangular. Las asas so pequeñas, de sección circular u oval, y se unen al cuello, por debajo del borde, y al hombro. El fondo no está diferenciado, y se presenta como una protuberancia al exterior, formada por el cierre interno de la vasija. Presenta tres variantes atendiendo a la morfología de los bordes. Generalmente es considerada como una evolución tardía y de menor tamaño de las ánforas del tipo Dressel 20. Su origen lo podemos centrar en La Bética, y más concretamente en el Valle del Guadalquivir, donde la excavación del horno del Tejarillo ha dado como resultado numerosos ejemplares de la variante A. Como su antecesora, estaría destinada al transporte de aceite de oliva. Remesal sugiere que el inicio de la producción de este tipo de ánforas lo podemos situar hacia la mitad del siglo III d.C. (REMESAL, 1983, 130). Aparece en el Vertedero de Vila-romá que corresponde a una datación del siglo V d.C.
Nº. inv.:5070-8
KEAY XIX, ALMAGRO 51 A-B, BELTRAN 52.
Se trata de un ánfora con el cuerpo piriforme, borde perpendicular con forma de S invertida, asas de sección triangular unidas al cuello y al hombro, y un fondo con un pivote diferenciado, cilíndrico y macizo. Keay establece dos variantes, A y B, en función de la anchura del borde, y una tercera, C, basándose en cambios en la morfología del borde. Keay mantiene para esta forma un origen bético (KEAY, 1984, p. 160), y no se conoce el contenido que pudiera transportar. Cronológicamente se puede situar entre los siglos III y V d.C.
Nº. inv:5096-32.
KEAY XXV, BELTRAN 64, 65A, VEGAS 53, OSTIA IV fig. 142-160.
Se engloban en este grupo todos los contenedores cilíndricos de época tardo-romana, según la definición de Manacorda (1977, 171-190), y basándose en los hallazgos realizados en las Termas del Nadador en Ostia se han establecido 19 variantes; más tarde Keay las ha ampliado a 20 (KEAY, 1984, 184ss.). Se trata de ánforas de cuerpo cilíndrico, de altura y diámetro de boca variables. Las asas de sección oval y diferentes perfiles se aplican en el cuello, que suele ser cónico. En cuanto a los bordes son de formas muy diferentes, pero en casi todos los casos, más o menos exvasados. Los pivotes también presentan un gran numero de variantes; Keay establece seis tipos. Generalmente se viene aceptando para este grupo de ánforas un origen tunecino, aunque algunas de las variantes difieran, por ejemplo la P que pertenece a Mauritania. En todo caso todas fueron producidas en el Norte de Africa, y todas se dedicaban al transporte de aceite de oliva, durante un periodo que abarcaría desde el siglo III, hasta el V d.C.
Nº. inv.:5070-9, 5071-1, 5072-3.
KEAY XXXIX.
Ánfora con el borde engrosado al interior, labio redondeado y cuello corto. Por su fabricación y el tipo de pasta se ha establecido su origen en Túnez. Han aparecido ejemplares de este tipo en el cementerio Paleocristiano de Tarragona, por lo que su cronología se establece en torno a los siglos IV y V d. C. (KEAY, 1984, p. 250).
Nº. de inv.: 5033-16.
KEAY XCI A.
Ánfora con el borde exvasado, que presenta un engrosamiento al interior, y labio redondeado. Su origen se encuentra en la Tarraconensis, y no se tienen evidencias de su contenido. Han aparecido ejemplares de este tipo en el Cementerio de Sta. María del Mar, por lo que su cronología se establece en torno a los siglos IV y V d.C. (KEAY, 1984, pp. 282-283).
Nº de inv.: 5000-8.
DRESSEL 2/4.
Su producción comienza en la época de los Julio-Claudios, y se prolonga durante todo el siglo II d.C., en diversos talleres de la Península Ibérica; en la Tarraconense contamos con los de Els Antigons (La Canonja), Tivisa (Tarragona), Riera de Teia (Masnou), Can Llavarons (Playa de Haro, Baix Empordà), Can Viader (Malgrat de Mar), El Viaró (Rupia, Baix Empordá), La Bomba (Torroella de Fluvià, Alt Empordá), Oliva (Valencia), Orleyl (Vall d'Uxó, Castellón), Sagunto, Campina-Catorcena (Potries), Partida de Vinyals (Ondara); en la Bética existen el centro de Guadarranque (Cádiz). Su función es la de transportar vino.
Nº. inv.: 5043-3.
2.4.9. Vidrio y Metales.
Los restos conservados de este material son muy escasos, tan sólo ha aparecido un borde plano (5075-12), inclinado al interior con tres engrosamientos de sección circular en el mismo. Su forma recuerda la de un dolium en miniatura. El vidrio parece tener un tono verde claro pero en su superficie presenta una gruesa capa de pátina. El fragmento 5067-136 es una base anular muy fina. El vidrio presenta una gruesa pátina de color marrón. El 5075-13 es un fragmento de galbo decorado a base de finas dobles incisiones verticales y oblicuas. El vidrio es transparente.
También ha aparecido un fragmento de vidrio de ventana (5035-4) traslúcido, transparente. El vidrio presenta en su interior abundantes burbujas de aire. El resto de los fragmentos (5020-40, 5045-28, 5067-137, 5068-15, 5075-12, 5082-51, 5096-389) son informes.
Fabricadas en pasta vítrea se han encontrado bastantes teselas de forma cúbica o paralelepipédica, la mayoría de ellas irregulares, cuyas dimensiones oscilan entre los 14 y los 5 mm. de lado. El color predominante es el azul, seguido por el verde, negro, blanco y rojo.
También ha aparecido un fragmento de mosaico de reducidas dimensiones, en el que se combinan teselas verdes y blancas, sobre una capa de mortero blanco.
Nº. de inv.: 5020-41, 5033-24, 5038-13, 5045-29, 5064-311, 5070-43, 5072-33, 5077-29, 5091-67, 5092-58, 5095-5, 5096-390, 5100-26.
Los restos de metal aparecidos en el yacimiento de La Muntanyeta son muy escasos en relación con el resto del material exhumado; esto puede ser debido a las continuas rebuscas de las que ha sido objeto el yacimiento, por parte de excavadores clandestinos que se ayudaban de detectores de metales, así como a la propia ubicación del yacimiento y a la salinidad del suelo que deteriora rápidamente este tipo de material.
El metal predominante que aparece en este yacimiento es el hierro. Con este material están fabricadas unas barritas de sección rectangular que presentan una dimensiones aproximadas de 5x12 mm.; la longitud total de las mismas no se ha conservado en ninguno de los casos ya que aparecen muy fragmentadas. El análisis químico de este material coincide con el de los residuos de óxido de hierro que aparecen en los tubos de calefacción (cfr. supra: Cámaras de aire), por lo que se confirma la hipótesis de que sirvieran para su colocación dentro de la construcción.
Nº. de inv.: 5080-4, 5096-388, 5064-311, 5067-134, 5092-57.
La pieza 5000-53 es una barra de hierro ligeramente curva, sección circular, que presenta un orificio en su parte central. Sus dimensiones son de 64 mm. de longitud, y 10 mm. de diámetro. Un remache de hierro es la pieza 5093-6 que presenta un diámetro de cabeza de 25 mm., por una longitud de 34 mm. También de hierro ha aparecido un arete (5080-3) de 5,8 cm. de diámetro y una sección circular de 2 mm.
De bronce ha aparecido un anillo (5096-386) con un diámetro de 23 mm. y una sección circular de 4 mm. La pieza 5096-387 es un fragmento de una barrita de sección rectangular con unas dimensiones de 79 x 12 x 3 mm. que parece estar realizada con una aleación de bronce y hierro.
El nº de inv. 5064-312 corresponde a tres fragmentos de una laminilla de bronce que presenta menos de 1 mm. de grosor. También ha aparecido un fragmento de barrita de bronce (5067-135) de forma triangular, ligeramente curvado, cuyas dimensiones máximas son 43 x 11 x 3 mm.
El resto de las piezas de metal encontrados corresponden a fragmentos de hierro totalmente informes y sus números de inventario son los siguientes: 5035-3, 5036-10, 5068-14, 5070-39, 5076-9, 5077-28, 5082-50, 5087-2, 5091-66, 5095-4.
2.4.10. Monedas.
Tan sólo cuatro monedas han aparecido en las excavaciones de La Muntanyeta.
5079-13: Se trata de un as altoimperial frustro. Se encuentra en muy mal estado y apenas se puede ver nada en él.
5164-1 y 2: Dos nummi de Juliano (?). Aparecieron en el G(rupo de) U(nidades) 011, en una zona removida por un excavador clandestino.
5104-5: Se trata de una moneda de cinco pesetas, acuñada en 1982, conmemorativa del Campeonato mundial de Fútbol celebrado en España en ese año. Esta moneda apareció sobre el suelo de roca del G(rupo de) U(nidades) 004.
2.4.11. Mármol (Texto de S. Alemañ Cutillas y P.A. Martínez Mora).
Como otros muchos enclaves de la costa Mediterránea de la Península Ibérica, el conjunto termal de La Muntanyeta (Calpe, Alicante), registra un considerable volumen de hallazgos de fragmentos de mármol de distintos tipos y procedencias, que circularon por todo el Mediterráneo en la antigüedad y cuya importación se mantuvo hasta la época tardorromana.1
La mayor parte de los fragmentos corresponden a placas de revestimientos parietales, aunque no faltan las evidencias de mosaicos de opus sectile similares a los conocidos en Saguntum, Carthago Nova o Tarraco.
Las placas de revestimiento de paredes presentan en muchos casos sencillas molduras laterales que rodean la pieza. La única conservada casi en su totalidad prueba que estas placas alcanzaban casi el metro de longitud. En la parte posterior subsisten algunas veces restos de argamasa, que pueden pertenecer tanto a restos de su colocación original como a las evidencias de un reaprovechamiento como material arquitectónico, que no falta en el yacimiento. Casi todas las placas de este tipo son de mármol gris procedente de las canteras de Hipona, en el norte de Africa, y sólo algunos fragmentos podrían ser de mármol griego, quizá de la zona de Efeso, en donde se explotaban canteras con tonos similares a los africanos. Junto a los mármoles grises, algunas placas están elaboradas en mármol blanco de Proconeso, y su grosor suele ser superior al de las piezas grises.
Entre los materiales destinados a la elaboración musivaria hay una gran variedad de tipos. En el conjunto aparecen fragmentos de tipo Buixcarrot, extraidos en canteras valencianas, como únicos representantes de los materiales locales. El resto de los fragmentos conforman un registro integrado tanto por piezas itálicas como griegas o africanas.
Entre las primeras, hay que citar los mármoles rojos de Carrara y de Porta Santa, escasamente representados. Las canteras griegas suministraron una cierta cantidad de mármol a los constructores del conjunto de Calpe.
Entre los mármoles griegos hay que citar los pórfidos de Lacedemonia o verdes del Peloponeso, utilizados casi exclusivamente como elemento complementario en pavimentos de opus sectile. Casi todos los fragmentos de este último tipo son pequeñas barritas de fino grosor y poco más de un centímetro de anchura, destinadas a formar líneas o rellenar pequeños espacios en este tipo de obras. También son griegos los mármoles blancos o finamente irisados de las canteras de Proconeso.
Entre los mármoles africanos se conservan algunos pequeños fragmentos de color amarillo, con seguridad extraidos de las canteras numídicas de Chentou, que comercializó otras muchas variedades2. Junto a ellos hay que añadir aquí el gran volumen, el mayor de todo el yacimiento, de mármoles grises de Hipona, que constituyeron el principal aporte para la construcción de las termas de Calpe.
La comercialización de estas variedades en el Mediterráneo antiguo es bien conocida incluso en las fuentes, que llegan a hablar de estas placas y fragmentos como de lapis transmarinus.3 Su difusión fue extraordinaria y alcanzaron todos los rincones del universo romano.
Algunas de estas variedades, como el Proconeso y el mármol de Hipona, son además características de las operaciones comerciales de la tardía romanidad, y están presentes en otros enclaves con la misma cronología, lo que sitúa a La Muntanyeta en las mismas coordenadas comerciales y cronológicas que otros centros del norte de la Tarraconense.
2.4.12. Tubos de Calefacción. (Texto de David Domínguez).
Ante el apreciable volumen de tubuli exhumados hemos optado por establecer una tipología para su ordenación, haciendo la salvedad, no obstante, de que el parecido físico entre unas piezas y otras es muy grande, y que sólo pequeños detalles, muchas veces debidos a la propia mano del artesano, obliga a la diferenciación de los tipos. Todos los tubos son piezas huecas, torneadas y nunca fabricadas con molde.
Para definir los distintos tipos de tubos, nos hemos basado en unos criterios, atendiendo en primer lugar a las formas de borde y base, de aquellas piezas que han aparecido con un perfil completo, considerando también la longitud de la piezas.
Tipo 1.
Tienen un borde estrecho con una notable inclinación hacia su interior, además de presentar una longitud que supera los doce centímetros, no alcanzados por el resto de los ejemplares. En algunos casos el extremo inferior tiene el borde vuelto.
Tipo 2.
Presenta un borde exvasado de sección triangular muy apuntado y con los cantos muy marcados. En la zona de la base aumenta notoriamente el grosor de la pared y se apoya sobre un borde plano muy ancho.
Tipo 3.
Borde exvasado muy afilado de sección casi triangular y labio romo. Base plana de grosor medio.
Tipo 4.
Borde plano muy ancho de sección triangular y labio apuntado, con grosor de pared muy uniforme y base plana. El diámetro de dicha base es muy superior al de la boca, dando a la pieza aspecto troncocónico. Su longitud supera sólo levemente las medidas del diámetro máximo.
Tipo 5.
Borde en forma de pico de ánade con labio romo y grosor de pared creciente hasta la base que, por lo general, es plana y de diámetro máximo equivalente al de la boca.
Tipo 6.
Características muy similares a las del tipo 1 aunque de dimensiones bastante más reducidas.
Tipo 7.
Borde de sección casi circular en muchos de los ejemplares y grosor muy irregular de pared, con tendencia a reducirse en la base, cuyo diámetro supera al de la boca. Es el tipo más corriente en el yacimiento.
Tipo 8.
Borde de sección trapezoidal de labio angulado muy marcado. El diámetro de la base supera notablemente al de la boca dando a la pieza un aspecto acampanado.
La tipología incluye la consideración de tres variantes atendiendo al tipo de bases:
Tipo A.
Pie marcado diferenciado de la base con reborde al interior.
Tipo B.
Base plana sin diferenciación de pie y de grosor muy superior al de las paredes de la pieza.
Tipo C.
Base plana con reducción de grosor de pared inferior de forma notoria al de las paredes del tubo.
Todas las piezas estudiadas conservan indicios de su fabricación en el torno, que van desde la presencia de fuertes líneas interiores hasta pequeñas modificaciones tipológicas que no han sido tenidas en cuenta.
Sólo 12 tubuli conservan su longitud completa, mientras que la mayor parte de los hallazgos son fragmentos de bordes o bases suficientemente conservados para asegurar la tipología.
Las pasta de la mayor parte de los ejemplares son de color rosado pálido, muy depuradas, con escasa presencia de desgrasantes y cocidas de manera uniforme. Algunos tubuli presentan pasta de color rosado muy fuerte y otro grupo ha recibido en el exterior una aguada de color amarillento pálido.
Muchos fragmentos presentan huellas de fuego al exterior, quizá producidas en el momento de destrucción del establecimiento, ya que, por su posición en la construcción, no estaban en contacto con el fuego o con los humos de la combustión.
En algunos casos se observan adheridos restos de argamasa, bien resultado de la falta de precaución en el proceso de colocación, bien por haber sido empleados como parte de morteros en las diferentes etapas de restauración del establecimiento.
En otros casos, los tubos presentan al interior restos de óxido de hierro (cfr. supra Cámaras de aire), correspondientes a las varillas de sujección. Determinadas marcas son longitudinales, señalando la posición del tubo, mientras otras son sólo manchas informes.
La única sistematización de los tubuli romanos en Occidente fue realizada en 1987 por R. Sanz Gamo, a partir de los materiales de concamerationes en yacimientos hispanos (SANZ 1987, passim). En la tipología establecida por esta autora, los hallazgos alicantinos corresponden al tipo 4.
Tubos de estas características han sido hallados en las excavaciones de Solsona (Lérida) (SERRÁ VILARÓ 1924), en la villa romana de las Tamujas (Malpica de Tajo, Toledo) (PALOMEQUE 1955), en la de Cuevas de Soria (MARINÉ 1984). El Museo de Tarragona conserva también algunos ejemplares (SANZ 1987, 226) y han aparecido algunos ejemplares, aún inéditos en la villa de la Vega de Albalate (Calanda, Teruel) (SANZ 1987, 226).
Tubuli de boca muy estrecha, dispuestos para ser embocados unos en otros, han aparecido en algunos pecios mediterráneos, debido al uso que de estas piezas se hacía para comunicar las diferentes cámaras del barco: pueden citarse a título de ejemplo los hallazgos del pecio del Moro Boti (VENY 1970, 474 ss.) y de la zona del Cabo de Palos (MAS 1985, 168). La función de estos objetos difiere, pues, extraordinariamente de los ejemplares de La Muntanyeta, aunque formalmente se puedan establecer algunas relaciones.
2.5.1. Urbanismo.
El yacimiento de La Muntanyeta presenta dos fases de uso claramente diferenciadas:
En un primer momento fue empleado como factoría de salazones, construyéndose para tal fin una serie de balsetas comunicadas entre sí, un pequeño horno y varias dependencias adyacentes.
Su emplazamiento dentro del entorno geográfico es el idóneo, ya que se encuentra en la costa, en la ruta migratoria de los atunes, que cada año, aprovechando las corrientes atlánticas hacia el mediterráneo y viceversa, pasan y retornan de un mar a otro agrupados en apretadas filas; la playa donde se localiza este enclave arqueológico es conocida en la actualidad con el nombre de Boll o de la Almadraba, lo que nos hace referencia al uso de este tipo de arte de pesca propio de la captura del atún. Por otra parte, cuenta en sus cercanías con un curso de agua dulce, imprescindible para el tratamiento de los peces, y en las cercanías se encuentran una salinas, de donde se puede extraer la sal necesaria para la conservación del pescado.
En un momento que hasta ahora no ha podido ser precisado con exactitud, pero que parece ser en los últimos años del siglo III d. C., las instalaciones de esta factoría de salazones son transformadas para ser convertidas en unas termas; para ello se construye otro horno de mayores dimensiones que el anterior en el extremo sur de la edificación; se rebaja la roca para construir el praefurnium y los hypocausta de los tepidaria; se ciegan las balsas que han perdido su utilidad; se transforman otras para convertirlas en piscinas y se remodelan algunas estancias. Es en estos momentos cuando se deben aplicar los materiales suntuarios decorativos, especialmente los mármoles.
Para el funcionamiento de unas termas es imprescindible la existencia de unas salas calientes o caldarium, unas salas templadas o tepidarium, y unas salas frías o frigidarium, y todos estos elementos se encuentran ya en la segunda fase del yacimiento.
Los materiales más tardíos que han aparecido en los estratos pertenecientes a esta segunda fase no sobrepasan la fecha de mediados del siglo V d.C., por lo que hemos de considerar este momento como el del final de la ocupación de estas instalaciones.
La estratigrafía de este yacimiento se encuentra muy alterada, y en la mayoría de los casos, salvo en la primera fase que se encuentra sellada por las estructuras posteriores, no ofrece fiabilidad arqueológica.
2.5.2. El contexto material.
No resulta fácil establecer la cronología de la primera fase, más aún si tenemos en cuenta que el material con el que contamos para hacerlo es el que ha aparecido en la UE 5033 del G(rupo de) U(nidades) 002, y el de las UE 5087 y 5088 del G(rupo de) U(nidades) 006. Podemos destacar el hecho de que en ninguna de estas unidades ha aparecido ningún fragmento de cerámica sigillata africana del tipo D. Tenemos un fragmento del tipo Clara A de la forma Lamboglia 3a y Hayes 14a con una cronología que se extiende desde finales del siglo II hasta el III d. C. En cuanto a la cerámica común, los fragmentos recogidos no resultan de utilidad por tratarse de formas generales, como Vegas 1, Vegas 7, y Vegas 40 que se extienden a lo largo de todo el imperio. En lo que se refiere a las ánforas se ha identificado un fragmento perteneciente a la forma KEAY XII, cuya datación se sitúa en el siglo III d. C. y en los primeros años del siglo IV d.C. Por lo tanto, lo único que podemos asegurar es que estas instalaciones en ningún caso se encontrarían en funcionamiento a inicios del siglo IV d. C., fecha en la que se generaliza el empleo del tipo de africana Clara D.
En cuanto a los materiales que se han identificado de los estratos pertenecientes a la segunda fase, hemos de destacar la presencia de TSD con formas como la Hayes 58D, la 61, la 67 y la 91, pertenecientes a escudillas y platos, que se enmarcan en una cronología que abarca los siglos IV y V d. C. En cuanto a la cerámica Lucente, cuya datación se sitúa en el siglo IV d. C., aparecen formas de copas como la Lamboglia 1/3 y la 2/37. La producción de cerámica gálica tardía, propia del siglo V d.C., está representada por un ejemplar de la forma Rigoir 6a.
Por lo que respecta a las cerámicas comunes de producción local hemos de destacar la existencia de gran variedad de jarras, que abarcan las formas Vegas 37, 38, 39, 40, 42, 43 y 44. También encontramos ollas, cuencos, morteros, platos-tapaderas, imitaciones de cerámica de mesa y un ungüentario.
Como ejemplares de ánforas aparece un ejemplar de la forma Dressel 2/4 cuya cronología es altoimperial, mientras que el resto ( KEAY VII, XIII, XIX, XXV, XXXIX, XCI A) se sitúan en unas fechas que abarcan los siglos III al V d. C.
Visto lo anterior, podemos afirmar que la segunda fase del yacimiento de La Muntanyeta presenta una cronología que abarca los siglos IV y V d. C.
Nos parecen significativos los hallazgos de teselas, tanto las de pasta vítrea como las de caliza, ya que son el último vestigio que denota la existencia de unos mosaicos ahora desaparecidos, pero que debieron de formar parte del programa decorativo de las termas. Por la misma razón son muy importantes los múltiples fragmentos de mármoles recogidos durante la excavación, que son clara muestra del lujo y la suntuosidad que debieron de ostentar en su momento.
Se han recogido también una gran cantidad de tubos de calefacción, lo que ha permitido establecer una tipología de los mismos que estamos seguros ayudará al entendimiento del funcionamiento de los sistemas de calefacción y de las cámaras aislantes de las que iban provistas los muros.
2.5.3. El contexto arqueolÓgico y cultural.
El estudio de los materiales exhumados y de las estructuras del yacimiento de La Muntanyeta nos ha proporcionado bases suficientes para encuadrar su primera fase en una fecha inmediatamente anterior al siglo IV d. C., y su segunda fase en torno a los siglos IV y V d. C.
En la zona geográfica donde se encuadra el yacimiento tenemos otros ejemplos de factorías de salazones, como el ubicado en Denia, en la Punta de la Almadraba (MARTÍN, 1970, pp. 139 y ss), y los situados en Jávea, en la Punta del Arenal (MARTÍN y SERRES, 1970) y en la Punta del Castell (MARTÍN, 1970, p. 148). En la Illeta de Campello también existen unos depósitos excavados en la roca y comunicados entre sí, que han proporcionado materiales pertenecientes a los siglos II y III d. C. (PONSICH, 1988, p.173). Las termas más cercanas de las que se tiene constancia son las de el Albir, localizadas en Alfaz del Pi, que fueron publicadas por G. Morote.
El entorno arqueológico más próximo, dentro ya del conjunto de Baños de la Reina, son los restos exhumados por M. Pellicer en esta misma zona que dieron como resultado la aparición de varios muros y de un mosaico con decoración de tipo vegetal, que en la actualidad se conserva en el Museo Arqueológico de Alicante.
El área excavada por Pellicer y La Muntanyeta se encuentran separadas por apenas unas decenas de metros, ocupados actualmente por los restos de una cantera de hace unos cuantos siglos que ha sido colonizada como playa por los aportes del mar. Es decir, este espacio intermedio fue rebajado en fecha no precisable, con lo que desapareció el nivel original del terreno y las estructuras que pudiera contener.
Habida cuenta de que al otro lado de La Muntanyeta termina ya el área arqueológica y da comienzo una gran playa y, considerando que Pellicer excavó zona residencial romana mientras el yacimiento que nos ocupa constituye unas termas en su segunda fase, nada impide pensar que se trata de una misma vivienda romana, separada en la actualidad por una pequeña cala artificial.
2.8. INVENTARIO DE TUBULI
2.9. ANÁLISIS DE COMPOSICIÓN DE MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN
Mª Antonia Serna
Descripción de la muestra. Tegula de UE 5056
Unidad estructural compuesta por fracción fina -arenas, limos y arcillas- que se presenta de manera compactada y con una estructura granular. Una descripción de visu permite observar dos aspectos: por un lado la presencia de agregados de material fino de tamaño canto y grava, por otro la existencia de arcillas cocidas lo que le concede un aspecto muy homogéneo.
Metodología
Los procesos analíticos se han realizado en el Laboratorio de Geomorfología de la Universidad de Alicante y en el Laboratorio de Geomorfología y Palinología de la Universitat de Valéncia. Estos consisten básicamente en la identificación de los rasgos físico-químicos principales de la muestra.
El análisis realizado en estos sedimentos sigue la línea de trabajo desarrollada por P. Fumanal (1986) que podemos relacionar, en líneas generales, con las técnicas que ofrecen los manuales de Sedimentología al uso. Analíticamente el estudio se fundamenta en:
- Identificación de la distribución textural del sedimento y valoración porcentual de las distintas fracciones, por medio del tamizaje y la técnica del pipeteo. Estas se proyectan en diversos gráficos de los que pueden extraerse parámetros e índices estadísticos que completan la interpretación.
- Estudio detallado de las fracciones gruesas (redondeo, grado de alteración, porosidad...) y de la fracción arenosa a través de la lupa binocular para realizar su análisis morfoscópico.
- El estudio químico consiste en la evaluación del contenido de carbonatos (ataque con CLH sobre fracciones finas y medición con calcímetro de Bernard la fracción limo-arcillosa).
Valoración sedimentológica.
La tierra bajo el punto de vista constructivo y como materia está constituida por una serie de elementos -gaseosos, líquidos y sólidos- cuya presencia, en mayor o menor medida, es la que caracteriza la estructura y textura de un sedimento (CRATERRE, 1989). Por ello, en el estudio de la UE 5056 de este yacimiento identificada arqueológicamente con un elemento de construcción (teja) asociada a unas termas de época romana, se ha primado el análisis de estas dos características a través de la analítica sedimentológica descrita anteriormente.
Hemos obtenido datos relacionados con la granularidad (textura) del sedimento. Influye decisivamente en las propiedades de la misma, pues cada fracción tiene unas características particulares que permiten definir la tierra cuando aparecen en una cantidad suficiente. En este caso nos encontramos ante una tierra arcillo-limosa con arenas gruesas casi en proporción franca. Las arenas tienen un tamaño entre -0,5 phi-1 phi: 52,24 gr. El análisis morfoscópico de las mismas nos permite observar que estamos ante un material homométrico con morfología de granos redondeados propios de un material sedimentario rodado y transportado, con litología de cuarzos y calizas preferentemente sin ningún resto vegetal.
Es importante señalar que la observación a través de la lupa binocular del material nos ha permitido observar que en el proceso de separación granulomètrica de las fracciones de menor tamaño (limos y arcillas) no se han separado en su totalidad, adoptando la forma de agregados tamaño arenas gruesas hecho que, indudablemente, influye para aumentar el peso de las mismas y que hemos tenido en cuenta. Esto ocurre porque estamos ante un material cocido por lo que la estructura interna de las fracciones mineralógicas ha sufrido alteraciones.
Conociendo las características particulares que tiene cada uno de los elementos mineralógicos componentes de la fracción fina, a saber:
- Arenas. Tienen una estructura interna abierta lo que le convierte en un buen elemento cohesivo de las fracciones finas de menor tamaño además de importantes condiciones de permeabilidad.
- Limos. Las partículas limosas contribuyen a la estabilidad y cohesión de la tierra por su propia fricción interna. Tienen escasa plasticidad y es un material pastoso que no tiene condiciones de impermeabilidad en contacto con el agua.
- Arcillas. Adquieren plasticidad e impermeabilidad en contacto con el agua y cuando se secan están sujetas a procesos de hinchazón y retracción pudiendo provocar fricciones en las estructuras.
Desde el punto de vista de las técnicas constructivas se trata de un sedimento óptimo para ser utilizado como material de construcción. Las arcillas que contiene la teja le permiten alcanzar condiciones de impermeabilidad además al contener fracción limosa en una proporción importante (30 %) ayuda a evitar posibles fricciones de la estructura de la que formaría parte cuando no está en contacto con agua. Las arenas gruesas sirven para cohesionar las fracciones anteriores que son las que preferentemente caracterizan a este sedimento.
ILUSTRACIONES
L.I - L.XLVX: Materiales hallados en el curso de la excavación
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