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LLEGAN LOS ROMANOS

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    ... Y en el año 218 a.C. llegaron los romanos. Sus guerras con los cartagineses les trajeron a la península, engañaron a los indígenas, vencieron a los cartagineses, echaron un vistazo a lo que podían sacar... y se quedaron con todo. Porque aquí había casi de todo: oro, plata, plomo, cinabrio, esparto, sal, salazones y garum. Este nombrecito aparece en algunos mapas de historia situado en las costas mediterráneas y más de una vez alguno se habrá preguntado qué demonios es. Bien, pues el garum era una salsa muy solicitada por los pueblos del Mediterráneo, sobre todo por los romanos, para sazonar y dar sabor a muchos de sus platos. Estaba hecha con cabezas y vísceras de pescado puestas a fermentar. Repugnante, ¿no?. Pues a ellos les gustaba mucho.

    Como los romanos eran más civilizados, los iberos comenzaron a imitar su forma de vivir, sus costumbres y su lengua. Algo así como ahora hacemos con todo lo americano pero más exagerado. Había comenzado la romanización y los iberos se convirtieron en hispanorromanos.

    La ciudad de Elo fue muy pronto romanizada y alcanzó una cierta influencia. Sus habitantes llegaron a comerciar con lugares tan lejanos como Italia y el sur de Francia. La pequeña llanura de la ladera sur se llenó de talleres de cerámica, telares, fundiciones, etc., donde se fabricaban grandes cantidades de objetos para uso cotidiano en los hogares y como recipientes donde guardaban la producción de vino, cereales, aceite, etc., que producían las villae para mandarla a los mercados. También trabajaban mucho el esparto, con el que hacían gran cantidad de capazos y cuerdas que los romanos necesitaban para las minas de Cartagena y para sus barcos.

    Las villae eran fincas situadas en las márgenes del río y dedicadas a la agricultura y a la ganadería. Normalmente sus dueños eran romanos que utilizaban a los hispanos como trabajadores. Estaban compuestas por la casa principal y dependencias como establos, lagares, bodegas, etc. Algunas casas contaban con los más modernos adelantos de la época en cuestión de comodidad, como baños de agua caliente, pavimentos decorados con mosaicos, objetos de cristal y de lujo. Los romanos ricos o los que podían permitirse el lujo, tenían una vajilla "de los domingos", es decir, la de las grandes celebraciones, que mandaban traer desde Italia o desde el Sur de Francia. Los arqueólogos, que son tan aficionados a los nombres raros, la llaman terra sigillata.

    Los habitantes de Elo mandaban sus productos a través de la ruta fluvial del Vinalopó hasta el Portus Ilicitanus (Santa Pola) donde eran embarcados hacia los mercados. También por la misma ruta llegaban a Elo mercancías que necesitaban sus habitantes.

    De este modo la producción agraria, y en general toda la actividad laboral, conoció un enorme aumento y por ello los elotanos alcanzaron un alto nivel de comercio y consumo.

    Además, la presencia de algunos romanos y el modo de vivir "a la romana" que adoptaron muchos iberos de Elo, dio lugar a que unos cuantos dioses romanos recibieran culto en nuestras tierras, como parece que ocurrió principalmente con la diosa Venus.

    En esta época comenzaron a usarse muchas y variadas monedas romanas, alguna emitidas en las colonias romanas próximas a Ilici (Elche) y Carthago Nova. También fue el momento en que una nueva lengua, el latín, comienza a enseñarse, hablarse y escribirse, como se ve en las palabras escritas sobre piedras y cerámicas encontradas en El Monastil y en las villas rurales del territorio de Elda.


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